Coaching y Desarrollo Personal 


Solidaridad: las pequeñas cosas son las responsables de los grandes cambios

"No esperes a los demás, hazlo tú, hazlo solo, de persona a persona."

“No esperes a los demás, hazlo tú, hazlo solo, de persona a persona.”

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su historia o su religión. La gente aprende a odiar,  y si pueden aprender a odiar, pueden aprender a amar, pues el amor le viene más natural al corazón del hombre.”

Después de leer la frase anterior de Nelson Mandela, se pueden hacer una serie de reflexiones respecto a la solidaridad, un valor tan necesario  para el bien común. En muchas ocasiones, se encuentra carente; en otras un poco visible, pero a fin de cuentas y sin duda es fundamental practicarlo, ya que nuestra sociedad lo pide a gritos.

Además, debido la agitación del día a día, de la rutina, de los deberes y obligaciones, de la presión laboral; las personas viven corriendo, hacen de su día un: “me levanto, me cambio, voy a trabajar, realizó quehaceres extras, regreso a casa, ceno y duermo”.  No hay tiempo para reflexionar respecto a la vida en sociedad, sobre las necesidades de la gente que nos rodea, sobre los seres queridos, sobre los individuos con los que convivimos. Se pierde la empatía, el tacto, la compasión y la capacidad de identificar cuando alguien requiere ayuda incluso sin pedirla.

Es este uno de los principales causantes de la crisis social actual. Agravándose; cuando a ello le sumas, todas las influencias externas que llevan a una vida más consumista, superficial, competitiva, y porque no, egoísta. Aunque, el mensaje no es para desanimarse, sino una alerta de meditación para retomar el camino de la solidaridad y apoyarse mutuamente.

Es cuestión de nuevo enfoque y predisposición por recordar valores inherentes a la condición de individuo: las ganas de servir. Prueba de ello, es que por ejemplo, cuando sucede alguna catástrofe, alguna emergencia, algún accidente; se observa la gran movilización tanto de asociaciones como iniciativas individuales. Es ahí donde se manifiesta la calidad humana  en su máxima expresión,  cuando se decide ayudar al instante y sin pensarlo dos veces, como un simple reflejo. Se podría citar un sinfín de sucesos que lo demuestran: el huracán Katrina, el terremoto de Haití, el atentado del 11 de Septiembre.

Sin embargo, y lo más grandioso es que si se quiere apoyar, no es necesario esperar esos grandes y terribles momentos; se puede actuar desde hoy. ¿Cómo así?, invitándole algún bocadillo al portero del edificio, escuchando a los niños y ancianos, cediendo el asiento a las personas más frágiles en el transporte público, regalando algún pequeño detalle, aconsejando a algún amigo.

Si cada uno reparara en cómo puede ayudar, pensando que algo  “mínimo” puede tener buenas consecuencias e hiciera un pequeño acto bueno; el impacto global sería inmenso. También, se contagiaría a nuevas personas, lo cual llevaría a una sociedad más llena de amor. Les invito a practicarlo, sin miedo; estoy segura que habrá grandes satisfacciones a nivel personal, en el prójimo y a nivel social.

Vía| Proyectopv

Más información| Epidaurosqv, Inspiraction

Imagen| Solidaridad

En QAH| El extraño valor de las buenas personas y sus actos

Video| YouTube: Cadena de Favores, Solidaridad!

 

 

RELACIONADOS