Moda 


Sobre tacones

Captura de pantalla 2014-10-08 a la(s) 00.16.17Los tacones, grandes aliados de muchas chicas, ya sean altas o bajas, crean una auténtica obsesión hoy en día, tanto en pasarelas, como en revistas y en la propia calle. Si hablamos de variedades, ¡hay un sinfín! Altos, medios, bajos, de punta abierta, redonda, alargada, de talón abierto,  cerrado, con tacones finos, anchos, con o sin plataformas, etc. ¿Pero, os habéis planteado alguna vez de quién sería la magnífica (o no tan magnífica) idea de subirse sobre unos zapatos cuya suela no se apoya totalmente sobre el suelo? ¿Cómo caminaría con ellos la persona que lo inventó? Vamos a tener que remontarnos unos cuantos siglos en el tiempo para encontrar estas repuestas, pero prometo intentar hacer breves las lecciones de historia.

Sorprende la variedad de usos que se le ha dado a esta pieza a lo largo del tiempo, pero sobre todo, que fue un complemento inicialmente utilizado por hombres y no por mujeres. Si nos remontamos al Antiguo Egipto, los tacones se utilizaban, nada más y nada menos que ¡por los carniceros para evitar mancharse de sangre los pies! En Grecia, donde se le daba un uso algo más racional, se usaban por los actores de teatro para conseguir que destacara su personaje, mientras los jinetes mongoles usaban un tacón para sujetarse mejor al estribo de sus caballos.

No fue hasta 1533, cuando Catalina de Médici (¡por fin una mujer!) se atrevió a transformar la utilidad de esta pieza, subiendo por primera vez sobre tacones para la boda del Duque de Orléans. Y de las altas clases pasamos a las prostitutas, quienes iniciarían la asociación entre altura sobre tacones y erotismo, algo que ha perdurado hasta nuestros días.

¿Qué mujer no se ha quejado alguna vez de dolor de pies tras largas horas sobre tacones, y a la vez, de forma inevitable, parece que se nos va la vista con cada stiletto o peep toe que hay en los escaparates? No sé vosotras, pero al menos yo mantengo una relación de amor odio con los zapatos de tacón alto. Y es que sobre todo en pasarelas y en los catálogos de las grandes firmas, que luego servirán de referencia a las low cost, no paramos de ver vertiginosos tacones que, si bien es cierto que estilizan, nada bueno aportan a nuestra salud.Captura de pantalla 2014-10-07 a la(s) 23.39.59 

No puedo terminar el artículo sin hacer mención a uno de los modelos de zapato más icónicos de la historia, los Pigalle de Louboutin. Son de idea aparentemente sencilla, ya que solo cuenta con el color más mítico de zapatos, el negro, de suela rojo, punta alargada, unas simples tachuelas negras y cómo no, un tacón de vértigo. Sin embargo, de la simplicidad de estas líneas sale un zapato que hace a la mujer que lo lleva, una mujer de pisada segura, sensual y ligeramente fetichista. Todo ello explica que sea el best seller de la firma, y es que el éxito siempre viene precedido de una explicación.

Via| El Mundo

Imagen| Vogue

 

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