Cultura y Sociedad, Literatura 


Sobre leyendas y otras cuestiones paranormales

“Una rara anécdota escalofriante” de Emilio Carrere y la capital

“En algunas simas de la vida duele el alma,

Materialmente, agudamente, y el alcohol pone

Un velo piadoso sobre el dolor de la realidad”

“El destino payaso” de Emilio Carrere

Según la RAE, en su segunda entrada sobre este término, las leyendas son “relatos basados en un hecho o un personaje reales, deformado o magnificado por la fantasía o la admiración”. Sea como fuere, lo cierto es que este tipo de narraciones forman parte del ADN de muchos de nuestros pueblos y ciudades. Es un hecho que ha producido que varias investigaciones hayan tratado este tema y sus frutos se hayan materializado en distintas publicaciones. Como ejemplo de ello, se puede citar el libro Leyendas tradicionales que Joaquín Díaz publicó en 1996 en la editorial Ámbito. En él se abordan diversas escenas de este género que tuvieron lugar en escenarios de los reinos de Castilla y de León. Historias como la laguna negra o el Acueducto de Segovia hablan de ello y es curioso ver como, en ocasiones, forman parte de otras obras literarias como es el caso del Caballero de Olmedo y la obra de Lope de Vega.

“Esta noche le mataron/

Al caballero/

La gala de Medina/

La flor de Olmedo”

Díaz Joaquín, Leyendas tradicionales. Ámbito, Valladolid, 1996.

Sobre esta última cuestión existe un caso que da título a estas líneas que estoy escribiendo. Emilio Carrere, escritor versado en varios géneros, cuenta con un relato en el que una leyenda madrileña hace incursión y toma protagonismo. Este no es otro que “Una rara anécdota escalofriante” que se puede encontrar en un volumen sobre su obra editado por la editorial Valdemar bajo el título Los muertos huelen mal y otros relatos espiritistas en el año 2009.

En el mismo, lo primero que se debe destacar es la aparición de Pedro de Répide. Cronista de la capital, puede ser encontrado en historias como las que hablan del viaducto de Segovia y lo que le sucedió a una de las primeras suicidas (que lo hizo por amor, pero que no murió al ser salvada por su falda) que puso sus ojos en aquel espacio que hoy en día sigue siendo noticia, desgraciadamente, en estos trágicos menesteres.

La segunda es la historia que forma el núcleo del relato. Esta no es otra que la extraña dama que acude a una fiesta de disfraces en la capital y que ha dado en llamarse la dama de la rosa. Sus últimos pasos se relacionan con la madrileña iglesia de San José, situada en la calle Alcalá, y con un extranjero que se encontraba, en cierta medida, poco integrado en aquella reunión festiva en la que las máscaras eran protagonistas.

Ella fue la persona que le prestó atención y con ella camina por las calles de una ciudad desierta hasta que llegan a la citada iglesia donde el acompañante se enfrenta con un ataúd iluminado en el que se encuentra aquella hermosa dama con una flor, la rosa, en las manos.

Como era de esperar, él sale corriendo después de esos últimos momentos en los que se sentía prisionero. Pero vuelve y conoce aquella historia de la que había formado parte sin saberlo.

Carrere lo cuenta con la maestría que le caracteriza y nosotros tenemos que agradecerle su trabajo y la difusión de esta parte de la cultura madrileña que en varios ocasiones se suele dejar de lado; olvidando que la magia, también, forma parte del ser humano.

Para más información sobre Carrere:

*El trabajo de María José Gutiérrez Barajas.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1957316

*El catálogo de la editorial Valdemar sobre la figura de este autor.

Fotografía: Sacramental de San Isidro (de la autora).

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