Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Sobre las catedrales contemporáneas

La capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp, Francia

La capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp (Francia), obra cumbre de Le Corbusier

A la hora de definir qué es la arquitectura, los máximos exponentes de este arte han dejado a la luz la esencia de su obra, se han despojado de perjuicios y han firmado con palabras toda la herencia que estaban dispuestos a dejarnos.

Hoy traemos la definición de arquitectura que nos legó el arquitecto y maestro Le Corbusier: “La arquitectura es un hecho plástico. La arquitectura es el juego sabio, correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz. La arquitectura es arte en su sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura, armonía completa gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la “función” de la arquitectura”

Estas composiciones en las que un elemento no material, como es la luz, interviene en el proyecto aparecen ya en el libro Hacia una arquitectura, de Le Corbusier, junto a imágenes de silos industriales, mezquitas, iglesias… Imágenes de construcciones de funciones tan dispares que, sin embargo, tienen en común cierto carácter en cuanto a la escala y la luz, y también en cuanto a la forma en la que la luz proporciona escala. Podría ser exagerado aventurar que éstas son las dos claves para ganar en el juego de la arquitectura. Parecería que, en cierto sentido, la solemnidad y espiritualidad que transmiten estos edificios es gracias a la luz que interfiere en ellos, al más puro estilo de la catedral gótica.

Le Corbusier proyectaba con armonía conjugando volúmenes bajo una luz, como si de catedrales se tratase. Trataba la arquitectura como algo místico, mágico, intangible. El adentrarse en una catedral y admirar la bóveda que cubre su interior, sentir la presión de la columna de años de vida vivida allí.

A la izquierda,

A la izquierda, el Centro Caja Granada, obra de Alberto Campo Baeza; a la derecha, la iglesia de San Marco de Canaveses, de Álvaro Siza; ejemplos claros del enorme juego entre luz y escala.

Para él, la arquitectura empezaba a serlo cuando desprendía un aire de grandiosidad, cuando al penetrarla, el aire inspirado del visitante se entrecortaba. Y aquí, en la entrada se pueden descifrar parte de las claves de este misterio, porque la luz incidente sobre los cuerpos geométricos, la que aporta escala, comenzaba mani­festarse desde la entrada al edificio. El elemento puerta-umbral, donde el sol incidente arroja la primera sombra, definiendo ya lo que empieza a ser un interior, delimitando el espacio arquitectónico como tal, el que protege y envuelve.

Entrada a la Cantera de Vila Viçosa, Portugal.

Entrada a la Cantera de Vila Viçosa, Portugal.

Esta definición de arquitectura ilustrada junto a imágenes de silos industriales, dejaba entrever que los consideraba las catedrales contemporáneas, pues aunque no son tan monumentales para algunos como para conservarlos, tienen en su genética cromosomas comunes. Una lectura más detenida podría acabar encontrando naves y capillas, propios de las grandes catedrales del pasado, en algunas construcciones fabriles, siendo sustituidos sus campanarios por chimeneas y sus ábsides por otras estructuras particulares. Otro ejemplo son las celdas, un habitáculo que no ha perdido su nombre en ninguno de los dos tipos de edificaciones, señal de su parentesco: se conservan celdas en monasterios y de celdas están compuestos los silos.

Es arquitectura monumental, por tanto, desde la impactante iglesia de San Marco de Canaveses (Portugal), el centro de Caja Granada (Granada) o la puerta tallada de la cantera de Vila Viçosa (Portugal), entre otras casos. En ellos observamos lo perturbador del efecto producido por la luz, la quintaesencia de lo intangible, al desperdigarse por lo tangible.

 

Más información| Vers une Architecture

Imagen| Ronchamp, Cantera Vila Viçosa, Iglesia San Marco de Canaveses, Caja Granada

En QAH| Arquitectura, declaración de intenciones, ¿Por qué no valoramos el patrimonio industrial?

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