Derecho Internacional, Jurídico 


Sobre el Derecho a la Libre Determinación de los pueblos y la prohibición del uso de la fuerza

Hablamos hoy de dos temas capitales en el Derecho Internacional contemporáneo, debiéndonos referir, en primer lugar, a la Resolución 2625 (XXV), que contiene la declaración de Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de Naciones Unidas.

Par in parem non habet imperium, éste es uno de los principios del Derecho internacional entendiendo a los Estados como entidades subjetivas. Pero hay una serie de normas, las denominadas de Ius Cogens, que supeditan a éstos. Pues bien, la doctrina asimila esta Resolución al cuerpo normativo esencial de este Ius Cogens.

Estas dos normas chocan cuando la potencia  usa la fuerza para reprimir el derecho a la libre determinación. El pueblo sometido podrá, por tanto, en virtud de la Declaración 2625 (XXV) recurrir a la fuerza pudiendo obtener asistencia de terceros estados para realizar su derecho de autodeterminación.

La clave está en la interpretación realizada del artículo 2.4 de la Carta:

“Los miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de Naciones Unidas.”

Una de las excepciones a la prohibición general del recurso a la fuerza es, pues, el caso del ejercicio del derecho a la libre determinación.

Se considera en la resolución el deber de los Estados de abstenerse en sus relaciones internacionales de ejercer coerción militar, política, económica, o de cualquier otro tipo contra la independencia política o integridad territorial de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de Naciones Unidas.

Con estas consideraciones, además de dejar la lista abierta, queda claro que la ocupación colonial se encontraba flagrantemente en contra de los propósitos suscritos en la Carta; por lo que se consideraron legítimas las guerras de liberación colonial.

Resol. 2625 (XXV):

Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a cualquier medida de fuerza que prive a los pueblos aludidos en la formulación del principio de la igualdad de derechos y de su derecho a la libre determinación. En los actos que realicen y en la resistencia que opongan contra esas medidas de fuerza con el fin de ejercer su derecho a la libre determinación, tales pueblos podrán pedir y recibir apoyo de conformidad con los propósitos de Naciones Unidas.”

El Derecho a la libre determinación de los pueblos ha dado lugar a muchas situaciones de tensión en la Comunidad Internacional durante la segunda mitad del siglo XX. Conflictos como el de las Malvinas entre Argentina y Reino Unido, o casos más cercanos como el del Sáhara Occidental, nos hacen plantearnos la necesidad de un mayor compromiso internacional para proteger estos Derechos.

Bien es cierto que hemos de tener en cuenta el grandísimo papel que posee la Costumbre en el Derecho Internacional. Si la Resolución 2625 (XXV) se dio tras un largo período de descolonización, echamos en falta hoy día un documento similar que se pronuncie sobre la problemática actual en los conflictos internos de los Estados, al hallarse la fase descolonización, podríamos decir que, superada.

Via | espaciosjuridicos

En QAH| Los pueblos sometidos a dominación colonial

Imágenes | servindi.org

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