Economía y Empresa 


Sobre el caso griego: lecciones y pronósticos

La objetividad es una cualidad que, por desgracia, cada vez está menos presente en cualquier debate que se precie. Las tertulias que se celebran para analizar el caso griego no son, en general, una excepción. Por norma, se obvian las interesantes lecciones que nos ha ofrecido, y nos ofrece, la gestión de la economía griega en los últimos años. La misma, ha sido el paradigma de una economía fuertemente intervencionista y en la que en los últimos treinta años no ha habido un sólo superávit. Resulta sorprendente que los problemas del país heleno se achaquen a la austeridad toda vez que, con los datos en la mano, la economía griega ha sido un ejemplo a seguir por los amantes del despilfarro.

Déficit Grecia desde 2006

Déficit público de Grecia desde 2006. Fuente: Eurostat

Con datos oficiales en la mano y, atendiendo a la última década, observamos que la economía griega llegó a alcanzar un pico de déficit público del -15,2% al cierre del ejercicio 2009, siendo el -3,5 de 2014 el menos acusado (este último ejercicio ya con superávit primario). Esto bastaría para explicar los motivos por los cuales la economía griega pasa por la situación actual: estatismo extremo que se financia con deuda y con incremento de la presión y el esfuerzo fiscal del ciudadano. Empero, a pesar de que los datos son realmente concluyentes y rechazan la hipótesis de que la problemática griega viene por aplicar medidas de austeridad, se recurre a la siguiente excusa a la hora de analizar el caso griego: los tenedores de deuda aplican medidas que asfixian a la economía griega.

La realidad es que, sobre todo desde 2012, la deuda griega ha gozado de condiciones muy laxas. La deuda pública en manos de tenedores privados estuvo sujeta a una quita del 53,5% y la deuda en manos de instituciones públicas fue refinanciada con unas condiciones inmejorables. Sucede que actualmente el vencimiento medio de la deuda helena se sitúa en 16,5 años y que los tipos de interés reales que ha pagado Grecia han estado, en los últimos años, entre el 2 y el 4,5%, de los más flexibles de la zona euro.

Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia

Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia

¿Cuáles son las lecciones que podríamos sacar de todo ello? creo firmemente que el problema griego, como decía con anterioridad, está en haber creado un Estado sobredimensionado cuyo peso soporta el ciudadano. Creo, también, que la principal lección que podríamos sacar de todo ello es que el camino correcto es el de cuadrar las cuentas y reducir la presión y el esfuerzo fiscal a niveles sostenibles y no de expolio fiscal al contribuyente.

Sucede, también, que en enero ganó las elecciones un gobierno que ha encaminado a Grecia desde el crecimiento del 1,5% y el superávit primario comentado unas líneas más arriba a, de nuevo, el camino de la recesión. Con todo ello, el gobierno griego no apuesta por la senda de recortar gasto y cumplir con sus acuerdos, sino que ha apostado por dilatar unas negociaciones interminables con sus acreedores que han conducido a Grecia al borde de la quiebra. El sistema griego, necesitado de liquidez urgente y con las pensiones invertidas en bonos de deuda pública, transita por un callejón sin salida y recurre a controles de capital (“corralito”) tras la fuga de depósitos ocurrida en los últimos días.

¿Qué puede ocurrir? principalmente que Grecia siga en sus trece y, con el apoyo del pueblo le diga no a sus acreedores, quebrando, saliendo del € y teniendo que recurrir a financiarse a mayor interés en mercados secundarios. La evidencia empírica nos dice que este tipo de Gobiernos, al tener el control de la política monetaria, se dedican a imprimir moneda para cubrir sus desequilibrios, lo que genera inflación y perjudica gravemente a la iniciativa privada y al pueblo en general, cuyos ahorros pierden valor a la vez que se deprecia la moneda, de ahí que los ciudadanos corriesen a retirar sus depósitos, en previsión de lo que pudiese ocurrir.

La otra opción sería que, con el sí del pueblo griego a las condiciones de los acreedores, el Gobierno heleno llegue a acuerdos con sus acreedores, cumpla con sus compromisos e implemente una política económica con sólidos cimientos y equilibrio en las cuentas. Apuesto por el acuerdo, si bien creo que será temporal y que la crisis griega no ha tocado a su fin.

Vía| Blogscapitalbolsa

Más información| Telegraph

Imagen| Alexis Tsipras

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