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El sistema educativo español: la dolencia de la nación

 

El sistema educativo español debe ser amputado. La intervención debe ser de urgencia, y aunque el cirujano sea el Gobierno, todos los españoles debemos ser partícipes del trasplante. Llevamos años conviviendo con esta enfermedad que nos corroe por dentro y que, en el intento de sanar otras enfermedades, nos paraliza evitando la posibilidad de la cura y agravando la dolencia. Nelson Mandela decía que la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo y yo, absolutamente de acuerdo con él, pienso que la mala educación es el arma más peligrosa con la que se puede desbaratar el mundo.

"Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad" Karl A. Menninger

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad” Karl A. Menninger

En España un niño promedio pasa aproximadamente 12.960 horas escolarizado hasta que acaba la Educación Obligatoria. Desde la Educación Infantil (2 años) hasta la E.S.O (4 años), pasando por la Educación Primaria (6 años). Si hacemos los cálculos nos encontramos con 540 días (completos) a lo largo de 12 años en los que la Educación española no es capaz de satisfacer las necesidades educacionales básicas (conceptos, valores, cultura, etc.) de aquellos que no serán capaces de afrontar con soltura los problemas futuros. De hecho, en el informe Pisa 2013, varios de los países que se encuentran por encima de España en cuanto a resultados, disponen de un sistema educativo con menos horas lectivas que el español.

Resulta desesperante pensar que tras unas 12.000 horas en el colegio no seamos capaces de comprender la lectura de un texto que, por supuesto, tardamos más de la cuenta en leer. Del mismo modo, resulta indignante que no sepamos coordinar tres palabras seguidas de la lengua extranjera o que, al paso de unos años, no recordemos cómo realizar operaciones matemáticas ni cual es la capital de Dinamarca, entre otras. Aunque quizás lo más molesto de todo es que pasen los años y que el problema persista, ver cómo se pasan el problema los de izquierda a los de derecha, y viceversa, mientras los afectados ni se enteran porque tienen un problema de educación de base.

Los dirigentes, que se debaten entre más horas de estudio, más deberes para los niños, dedicar más fondos, hacer más exigente el paso de curso o poner más profesores por alumnos, proponen soluciones que no solucionan nada. Sin embargo, yo creo que la clave está en no atiborrar al niño de información y de datos, sino en hacer pensar al alumno, en proporcionarle las herramientas necesarias para que acceda a la información por su cuenta, o en adiestrarlos en el ensayo-error para que perdamos el miedo a equivocarnos (una de las mejores maneras de adquirir un aprendizaje significativo). El problema se encuentra en que estos señores licenciados en ciencias políticas y derecho, ni tienen los conocimientos suficientes para desempeñar funciones del ámbito de la educación, ni tienen el coraje necesario para anteponer los intereses de los ciudadanos a los personales.

Siguiendo con el símil del comienzo: entremos en el quirófano, extirpemos sin perder tiempo en anestesias, y pongamos especial énfasis en dejar una cicatriz lo suficientemente grande como para recordar de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Vía| ElMundo

Más información| libertaddigital, fedeablogs

Imagen| educación

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