Derecho Internacional, Jurídico 


Siria: Derecho internacional y política exterior

El Derecho internacional ha experimentado una evolución favorable desde el final de la Guerra Fría marcada por los nuevos desafíos y conflictos que tienen lugar en el panorama internacional. Con el objetivo de evitar limpiezas étnicas y luchar contra la impunidad por crímenes de guerra y contra la humanidad, los máximos exponentes en este desarrollo de la institución del Derecho internacional son el principio de la responsabilidad de proteger y el establecimiento de la Corte Penal Internacional, cuyos estatutos aún no han sido ratificados por EE.UU., Rusia y China, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Al mismo tiempo, existe una gran diferencia entre la política exterior ejercida por las superpotencias mundiales durante la Guerra Fría y desde el final de esta. En un escenario internacional bipolar, todos los intereses en política exterior se centraban en cómo controlar o afectar el comportamiento externo de los Estados. Sin embargo, en 1989 el mundo experimenta una gran transformación. Este cambio produce que se abandone la estructura bipolar de relaciones internacionales y se pase una visión multipolar del panorama mundial. En este nuevo escenario, el mantra de política exterior que se observa es el cómo controlar la gobernanza interna de los Estados. Mientras que antes se ignoraba el comportamiento interno de los Estados debido a la necesidad de tenerlos como aliados y crear zonas de influencia, ahora lo que realmente preocupa a la comunidad internacional es el colapso de regímenes en zonas inestables del planeta donde existen intereses geo-estratégicos, y no su fuerza para proyectar su poder internacional. El ejemplo claro es Oriente Medio, ahora es el turno de Siria.ObamaMiddleEast

Una vez se decida intervenir en Siria, ¿de qué herramientas dispone pues la comunidad internacional para ejercer una política exterior coherente de acuerdo con el derecho internacional y en especial, la Carta de las Naciones Unidas?

La Carta de las Naciones Unidas tan solo admite dos circunstancias en las que se legitima el uso de la fuerza armada. A) Autorización del Consejo de Seguridad como se recoge en el capítulo VII de la Carta “Acción en casos de amenazas a la Paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”. B) La autodefensa como derecho legítimo de los Estados Miembros de las Naciones Unidas antes de que el Consejo de Seguridad se haya pronunciado en el asunto, como se recoge en el artículo 51 de la Carta. Por lo tanto, mientras que Rusia y China veten una posible resolución y Siria no realice un ataque externo, y teniendo en cuenta que la Doctrina del ataque preventivo de George W. Bush no se ajusta al Derecho internacional, la comunidad internacional necesita apoyarse en otros principios para poner fin a las flagrantes violaciones de Derechos humanos a las que la población siria lleva sometida más de dos años: el principio de la responsabilidad de proteger.

Ciertas intervenciones internacionales que han tenido lugar tras el término de la Guerra Fría han reunido de una manera u otra los criterios necesarios exigidos para ejercer la guerra legítima: la Primera Guerra del Golfo organizada por Bush padre; el ataque a Afganistán tras los atentados del 11S; y la actuación de la OTAN en Libia para poner fin a la matanza de civiles llevada a cabo por el régimen de Gaddafi. Otras intervenciones como la Guerra de Kosovo o la Guerra de Iraq de Bush hijo no contaron con una legitimación internacional basada al menos, en una Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

La Asamblea General de Naciones Unidas en su 60º período de sesiones de 2005 declaró que: “Cada Estado es responsable de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad (…). En este contexto, estamos dispuestos a adoptar medidas colectivas, de manera oportuna y decisiva, por medio del Consejo de Seguridad, de conformidad con la Carta, incluido su Capítulo VII, en cada caso concreto y en colaboración con las organizaciones regionales pertinentes cuando proceda (…).”

A falta pues de una resolución del Consejo de Seguridad que justifique una intervención en Siria, que con total probabilidad nunca aparecerá, la comunidad internacional necesita invocar el principio de la responsabilidad de proteger y buscar el apoyo, en vista de los antecedentes, de otras organizaciones regionales que legitimen su causa. Como en el caso de Kosovo, es probable que se vuelva a buscar el apoyo de la OTAN y la Liga Árabe. Sin embargo, como queda demostrado en la mayoría de los casos (Iraq, Afganistán y Libia), una simple intervención militar disuasoria en Siria no será suficiente para restablecer la paz en el país.

Por último, ¿cabe preguntarse por qué la comunidad internacional, especialmente EE.UU., ha esperado a este momento para legitimar una ofensiva militar en Siria? Las razones son: 1) Aparentemente, el régimen de Bashar al-Assad ha cruzado la línea roja del uso de armas químicas, lo que supone una gran amenaza a la comunidad internacional y pone en juego la credibilidad internacional del Presidente Obama. 2) Debido a  la culutra estrátegica de sus Estados Miembro, la UE sigue sin contar con una política exterior y de defensa común, lo que disminuye su papel como actor internacional y capacidad de actuación, incluso en su vecindad regional. 3) La política exterior de EE.UU. está caracterizada por el pragmatismo de Obama.  Con una opinión pública escéptica y observando los ejemplos de Iraq y Afganistán, a EE.UU. no le interesa en absoluto intervenir en la zona dado las tremendas dificultadas y costes que genera la pos-guerra. 4) Al mismo tiempo, EE.UU. ha reducido considerablemente su dependencia energética en Oriente Medio, lo que hace que sus intereses geo-estratégicos se centren en la región de Asia Pacífico.

Aunque la mayoría de analistas y jursitas coinciden en que la guerra de Iraq de Bush hijo fue una guerra ilegítima; que la intervención en Libia operaba dentro de la legalidad internacional; que la guerra de Afganistán era necesaria, como sería el caso de Siria; y que el caso de Bosnia fue una guerra moral; lo cierto es que se trata siempre de la misma guerra: sociedades multisectarias, en su mayoría árabes y musulmanas, que durante décadas han sido gobernadas por dictadores con mano de hierro  los cuales son finalmente derrocados por fuerzas internas o intervenciones militares externas.

Vía | Thomas Friedman (NYT)| Luis Bassets (El País)

En QAH | La política exterior de la UE y la Primavera Árabe | Siria: ¿Hasta dónde está dispuesta llegar la comunidad internacional? | ¿Puede justificarse la guerra legalmente?

Imagen | The Economist 

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