Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Singapur, la arquitectura de un tigre asiático

Niu Che Shui, Chinatown. Singapur

Niu Che Shui, Chinatown. Singapur

Capital del país más pequeño del sudeste asiático y ciudad-estado, la imponente urbe de Singapur se erige al sur de Johor, en la Península de Malasia. Desde que logró su independencia en 1965 -primero, de Reino Unido y posteriormente de Malasia-, la ciudad de Singapur experimentó un extraordinario crecimiento demográfico e industrial, estableciéndose como uno de los “Cuatro tigres asiáticos”, categoría que comparte con Taiwán, Corea del Sur y Hong Kong. Las sucesivas ocupaciones extranjeras del territorio a lo largo de la historia, han hecho de la ciudad una auténtica muestra de simbiosis arquitectónica, donde se combinan estilos locales y foráneos. Además de las construcciones de carácter europeo pertenecientes a la época colonial, Singapur cuenta con el barrio étnico chino más antiguo y extenso localizado fuera de China. Denominado por sus habitantes como Niu Che Shui, es conocido mundialmente por el apelativo británico Chinatown, al igual que el resto de enclaves extranjeros de esta cultura. Así mismo, Singapur posee un distrito urbano de origen tamil, muy pintoresco y genuino, conocido como Little India.

Si ya esta miscelánea de culturas y edificaciones resulta fascinante para el visitante, otra faceta colosal guarda la ciudad para los amantes de la arquitectura. Y es que, rodeando la desembocadura del río Singapur, se levanta la descomunal Downtown Core. Como su propio nombre indica, constituye el centro financiero de la ciudad -considerado el cuarto del mundo en importancia- y alberga edificios tan relevantes como el Parlamento, el Ayuntamiento o el Tribunal Supremo. Cuarenta y nueve rascacielos articulan el núcleo comercial de Singapur, ofreciendo uno de los skylines más espectaculares del urbanismo postmoderno. 

Helix Bridge y Marina Bay Sands. Singapur

Helix Bridge y Marina Bay Sands. Singapur

Aunque el primer rascacielos de la ciudad se erigió en 1939, la mayoría de los edificios que hoy sobresalen en altura se diseñaron a partir de la década de los 80, coincidiendo con el despegue económico de la metrópoli. Desde entonces, generaciones de arquitectos de fama internacional rivalizan por conseguir proyectos en la zona, deseosos por formar parte de tan atractivo escaparate mundial. El célebre One Raffles Place (1986), anteriormente conocido como Overseas Union Bank Centre y proyectado por Kenzo Tange, fue el edificio más alto del mundo fuera de EEUU hasta la construcción del Bank of China Tower de Hong Kong. El edificio, que consta de dos estructuras triangulares con un pequeño espacio entre ambas, presentaba una novedad fundamental: la incorporación de un marco de acero que permitía un área de oficina libre de columnas.

Desde el año 2000 la construcción de rascacielos ha vuelto a proliferar en Singapur, teniendo especial protagonismo un nuevo área de la ciudad, localizado en la orilla contraria a Downtown Care. Es en ese espacio donde se levanta solemne el Marina Bay Sands, diseñado por el arquitecto israelí-canadiense Moshe Safdie y considerado una de las construcciones modernas más bellas del mundo. El edificio -que realmente está conformado por tres bloques unidos por una plataforma superior-, constituye todo un alarde de virtuosismo técnico y estético. Sus formas curvas y orgánicas crean un diálogo delicioso entre las torres, las cuales son coronadas por un ático-mirador a 200 metros de altura. A modo de terraza abierta, este espacio parece flotar sobre la ciudad de Singapur, efecto favorecido por la acertada disposición de una piscina infinity que, con un borde invisible de 150 metros, puede albergar hasta 3.900 bañistas extasiados. Por si el deleite aún no es absoluto, el complejo cuenta además con siete instalaciones de cinco artistas contemporáneos Zheng Chongbin, Sol Lewitt, James Carpenter, Antony Gormley y Ned Kahn-, quienes trabajaron conjuntamente con el arquitecto para integrar efectos ambientales de agua, luz y viento. Se consigue así una obra de arte total que abruma y maravilla al espectador hasta el punto de recordar a Stendhal y su palpitante Santa Croce.

Singapur. Skyline

Singapur. Skyline

Vía| ROBERT POWELL, PATRICK BINGHAM-HALL, Singapore Architecture. Periplus Editions (HK), 2004.

Imágenes| Chinatown, Marina, Skyline

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