Reflexiones 


Simplificar

No sé cuándo decidí que simplificar era la mejor opción para encontrar la felicidad, pero sé que llevo yaSimplificar mucho tiempo practicando esta manera de afrontar la vida. Porque si te paras a pensarlo, en el fondo, nada es para tanto. Y lo que lo es suele escapar a nuestra voluntad, por lo que ¿para qué malgastar tiempo y tranquilidad en intentar solucionarlo?

Quizás suene demasiado drástico y puede que incluso, haya quien opine que es algo irresponsable. Nada más lejos de la realidad. Simplificar nos ayuda a ser realmente conscientes de aquello que merece la pena, que es muy poco. Relativizar es tan sano como importante para poder soportar la vida.

Yo no solo practico esto como filosofía de vida en general, sino que también lo aplico en el plano más físico y real, con las cosas que me rodean. ¿Cuántas cosas almacenas en tus armarios que ni siquiera recuerdas tener? Hace tiempo empecé a hacerme una pregunta cada vez que mis cosas empezaban a ocupar más espacio del debido ¿cuánto tiempo he vivido sin acordarme de esto? Si la respuesta son varios meses, está claro que puedo vivir sin ello. Lo mejor de todo además, es que seguro que hay alguien a quien puedes ayudar si decides donarlo.

También lo practico con las personas y, por lo general, no acepto cerca de mí a personas que no sean capaces de dar a cada cosa, la importancia que merece. Me niego a perder el tiempo con presuntos problemas y laberintos vitales que, en el fondo, no tienen nada de importancia y son mucho más fáciles de lo que pretenden hacernos creer.

Por lo general, estoy convencida de que las cosas tienen, a lo sumo, dos formas de entenderse. Y siempre son de fácil comprensión: o esto, o lo otro. ¿Para qué perder tiempo en buscar más alternativas si no las hay? Dediquemos ese precioso tiempo a disfrutar de este rato que estamos aquí, porque disfrutar sí que es importante.

Imagen| Simplificar 

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