Economía y Empresa, Finanzas 


Siete obligaciones del profesional 2.0

En mi último artículo traté de hacer un recorrido por las características del universo 2.0, haciendo especial hincapié en su aspecto más humano. El 2.0 no es un cambio tecnológico ni instrumental, es un cambio en la actitud de las empresas. Y como las empresas están formadas por personas, son estas en primer lugar quienes deben asumir sus nuevas obligaciones.

Las siete obligaciones que voy a exponer a continuación son necesarias, aunque no suficientes. No son una receta mágica, como nada en este mundo lo es. Pero todo profesional encargado de implementar la actitud 2.0 en una organización debe conocerlas e interiorizarlas.

No dejar de ser humano. Muchas veces olvidamos que, aunque el medio transmisor sea un ordenador o un smartphone, nos estamos comunicando con personas reales, con necesidades y sentimientos reales. Tanto como los nuestros. Y esperan que alguien resuelva sus problemas, o les facilite la información que necesitan. Mantener un trato personal ayuda a humanizar las marcas, haciendo mucho más efectivos los esfuerzos para fidelizar a nuestros clientes.

Ser honesto. Nuestro público espera de nosotros soluciones. Quiere sentir que nos preocupamos por ellos, no que pretendemos utilizarlos como un activo más de una empresa distante y calculadora. La autopromoción, si no se acompaña de ventajas alternativas, perjudica mucho la imagen de la marca, y se puede considerar spam. Una solución que comienza a expandirse entre las empresas es la creación de blogs, donde a cambio de exponer nuestra imagen ofrecemos contenidos de calidad que interesan a sus lectores.

Participar. Una comunidad, como las que se pueden crear en torno a las redes sociales, tiene grandes posibilidades de ser muy beneficiosa si se explota del modo adecuado, y ello pasa por estar presente en ella como costumbre. Dirigir y proponer debates, hacer preguntas, contestar a quienes lo requieran, agradecer sus aportaciones… Son cuestiones sencillas, pero que hacen de nuestro perfil algo verdaderamente atractivo.

Crear. Tampoco podemos olvidarnos de crear contenido útil, pues tiene dos grandes ventajas: tener satisfecho a nuestro público, y mejorar el posicionamiento de nuestra web o nuestros perfiles sociales en los motores de búsqueda, cuyos algoritmos valoran el dinamismo y las aportaciones constantes. De este modo mejoramos nuestro poder de influencia, lo que es más necesario de lo que parece si tomamos en consideración lo pequeños que somos dentro del enorme ecosistema de La Red.

Cooperar. Siguiendo con el razonamiento anterior, y teniendo en cuenta que “la unión hace la fuerza”, establecer alianzas puede ser una interesante estrategia si somos capaces de generar sinergias con beneficios mutuos. Dos marcas son más visibles juntas, y una asociación mucho más que sus miembros individualmente. Además, cuando generamos relaciones, si damos con la tecla adecuada pueden servirnos de trampolín para afrontar proyectos futuros.

Tener visión de conjunto. Uno de los errores más frecuentes de las empresas es crear un perfil en una red social y creer que ya lo han hecho todo. Las RRSS son herramientas muy buenas, pero sólo tienen sentido cuando forman parte de una estrategia global. Habitualmente de nada sirve tener un perfil en Twitter si no tenemos un blog que nos ayude a generar y alojar contenido, y puede ser inútil diseñar una web para un establecimiento físico que está cerrado al comercio electrónico. Si cada una de las áreas de la empresa ofrece una imagen diferente e inconexa al resto, estamos malgastando recursos en una mala estrategia. Al final, la imagen de la marca es única, y depende nuestra habilidad para integrar la comunicación.

Evolucionar. El desarrollo de las nuevas tecnologías es cada vez más rápido. Un profesional que quiera dedicarse con éxito a la gestión 2.0 debe conocer y adaptarse a estos cambios antes incluso que su público potencial. El aprendizaje continuo no debe ser un objetivo, sino su medio de vida y de trabajo.

Y para finalizar, y casi como una octava obligación que no he incluido por su obviedad, es necesario trabajar. Dedicarse al 2.0 no sólo es respetable, sino también exigente.

Puedes llegar a cualquier lado, siempre que andes lo suficiente”.

En QAH | ¿Qué es la actitud 2.0?

Imagen | Tecnologíacomomedio

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