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Siendo uno mismo

Hay etapas en la vida en las que, aparentemente, andas perdido. En las que sientes que no te encuentras, que no te reconoces a ti mismo. Son momentos en los que tus pies caminan sí, pero bien alejados de quien eras. Parece como si tu anterior forma de ser se hubiera esfumado. Y ahora, aunque quieras volver a ser el mismo, ya quedó tan lejos que ni la sombra de quien fuiste reconoces, no la encuentras.

Anteriormente fuiste fuerte, supiste vencer los obstáculos que la vida te planteaba sin desfallecer en el camino. Lo conseguiste hacer, incluso, manteniendo la sonrisa. Y no porque la situación fuera fácil, sino porque tu energía era potente. Te sentías capaz.

Pero en estos momentos las piernas te flaquean, sientes que ya no eres el mismo. Y te frustras por querer y no poder. Por proponerte metas que siempre se quedan en el horizonte. Y no porque estén demasiado lejos, más bien es que tú no consigues salir a la pista de juego. Prefieres refugiarte en el banquillo, sintiendo que no estás preparado.

Preparado, ¿para qué? Nadie te pide otra cosa más que ser tú. Y ser uno mismo no consiste en pelearse con quien ahora eres esperando recuperar a la persona que fuiste en un pasado, aquella que fue capaz de superar ciertos retos. Ser tú mismo consiste en aceptar tu presente. Aunque no te encuentres al cien por cien. Quizás tu energía sólo alcance unas decenas pero, si las entregas, estarás dando todo cuanto eres.

Empezar a mirarte a ti mismo con ojos llenos de perdón y cariño, merece la pena. Es sanador para el alma. Una mirada entrañable, la misma que le regalas al resto, entrégatela a ti mismo. Tú también te mereces que te mires así, créetelo.

Te lo repito: te mereces ser feliz. Deja de martirizarte. Así nadie puede avanzar con tanto peso a las espaldas. Vacía tu mochila. Libérate de todo cuanto te aleje de ti mismo. Comienza a quererte. Busca el egoísmo saludable del amor propio. Y entrégatelo sin reservas.

Entonces comenzará a gustarte un poco más lo que ves al mirarte al espejo. Sentirás que esa persona en quien te has convertido tiene los sueños al alcance de su mano si pone el corazón en ello. Al respirar, conseguirás llenar de aire tus pulmones porque no habrá nada que te oprima. Y tus pasos cogerán impulso, los del optimismo y la confianza en uno mismo.

Yourself

Comenzará a nacer vida en ti. Mucha más de la que hayas imaginado. Y descubrirás que tienes luz propia, una luz como nadie otro en este mundo. No te asustes de ella, de cuanto eres. Cuida con esmero y mimo tu brillo.

Cuando te observes, puede que aún encuentres algún que otro agujero en tu ser, como si de una flauta se tratara. No te espantes, son restos de la batalla. Aquella que libraste contra ti mismo. Está en ti hacer de ellos, tu modo de conexión con el mundo. El hueco por donde canalizar tus sensibilidades, esas que te acerquen al otro y no te mantengan aislado. Las que te permitan ponerte en su piel y recibir también el afecto que aún te falta y que te cuesta aceptar.

Saborea esa proximidad que te hace tocar las alegrías y el dolor de quien comparte tu camino. Y, estando a su lado, tus aparentes imperfecciones y roturas pueden convertirse en vías de donación. Como esa flauta que, en buenas manos, es capaz de regalar una melodía maravillosa.

La verdadera forma de alcanzar ser feliz es siendo uno mismo. Con ello, todo se logra.

Imagen| Uno mismo
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