Reflexiones 


Si yo fuera Rey

 

Los Reyes hemos sido históricamente una figura divina, aislada de la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos, sin la necesidad de hacer la compra, de cocinar o de limpiar nuestra casa. Supongo que de ahí viene la expresión “vivir como un Rey”. Es cierto que hemos tenido una obligación tan imprescindible y agotadora como es gobernar al pueblo y nuestro estado, pero en resumen se podría decir que hemos vivido divinamente.

No obstante, ninguno de nosotros hemos decidido nuestro destino. Cuando un príncipe nace, no se le pregunta si quiere o no serlo, se le educa para serlo y por tanto, si no ocurre ningún imprevisto, acaba siéndolo. Es lo que yo entiendo como la corriente natural a través de la cual evoluciona la Historia. Por tanto, creo que es lícito afirmar que un Rey no es dueño de su destino cuando nace.

Después de nacer, llega un punto en que la madurez y la conciencia comienzan a brotar dentro de nuestra cabecita educada en el camino del protocolo, el lujo, la Real-idad monárquica y la educación intelectual-militar. Es ese momento en el que uno se da cuenta de que efectivamente no ha elegido su destino, que es preso de él.

Entonces se plantean dos posibilidades; seguir el camino estipulado o revelarse y huir. Naturalmente yo elegí la primera opción, y si es a alguien a quién le debo todo lo que soy, es a mis pueblos, sin los cuales no sería nada ni nadie.

Coronación

Coronación

Y esto gracias a una compañera, que me hizo ver que en una Monarquía los papeles están sustancialmente cambiados. Según me contaba, el pueblo es el Rey y el Rey es el sirviente del pueblo. Un sirviente especialmente educado para velar por los intereses de la patria. Si no hubiera pueblo, no habría Rey, por tanto nosotros los Reyes necesitamos más al pueblo que el pueblo a nosotros. Necesitamos vuestra subordinación, vuestra aprobación, vuestros impuestos, vuestra cosecha y un largo etcétera para poder ser quienes somos.

Por eso me comunico de esta manera con vosotros, para que comprendáis quién soy y quiénes sois. Es un orgullo haber tenido la oportunidad de serviros, siempre con la intención de actuar por el bien de mi país. Os he representado a lo largo y ancho del mundo y he tratado de promover nuestra mejor imagen buscando las mejores compañías para nuestro país. Verdaderamente, he trabajado para vosotros, mis Reyes.

Hoy vivimos tiempos turbulentos y difíciles, tiempos de cambio. La avaricia y la inmoralidad destruyen al Hombre. La corrupción y el derroche destruyen un país, y la injusticia la dignidad de las personas. En este contexto comprendo la necesidad de presentar mi puesto como Jefe de Estado a la aprobación de la confianza y al consentimiento de vuestras señorías.

 

Imagen| Coronación

En QAH| ¿Referéndum para decidir qué?, El Rey no ha abdicado

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