Historia 


Sexualidad femenina en la Edad Media (II)

Escena de un ménage à trois. Decameron, ms 5070, fol. 170 v. siglo XV. Bibliothèque de l'Arsenal Paris.

Escena de un ménage à trois. Decameron, ms 5070, fol. 170 v. siglo XV. Bibliothèque de l’Arsenal Paris.

Este mes proseguimos con el tema de la sexualidad femenina en la Edad Media. Si en nuestro artículo anterior hablábamos sobre las prácticas sexuales, la homosexualidad y las relaciones entre individuos de distinta religión, en esta ocasión centramos nuestra atención en la práctica sexual tanto en el ámbito laico como en el ámbito clerical.

En el ámbito laico podemos nombrar ciertas prácticas como el amancebamiento, la barraganería (bastante frecuentes en la Península Ibérica) y el concubinato. Ambos estaban condenados por la Iglesia pero no por las leyes civiles. Estos términos hacen referencia a la unión libre entre dos personas solteras. Estas prácticas eran bastante habituales puesto que no necesitaban del permiso del señor feudal y era una buena salida para personas que no tenían medios para poder casarse. ¿Quiénes eran los principales benefactores de estas prácticas? Sobre todo mujeres sin recursos, las cuales debían pedir permiso a su familia. Para validar esta relación, en ocasiones se firmaban contratos donde venían implícitos los derechos y deberes de una manceba, similares a los de una mujer casada. También los hombres podían beneficiarse de estas relaciones mas había diferencias, pues los hombres se casarían con mujeres de la misma o mayor condición social. De igual modo, los términos de barragana, manceba u concubina no se aplicaban a los individuos de sexo masculino.

Muchas comunidades campesinas fomentaban las relaciones sexuales antes del matrimonio para así asegurar la fertilidad de la mujer. De igual modo, se comprobaba la virginidad de la mujer. Si después de esto no se llegaba a producir el matrimonio, la mujer podría ser excomulgada y multada por las leyes civiles.

En el ámbito clerical encontramos dos ejemplos de relaciones, el nicolaísmo y el concubinato clerical. El nicolaísmo es entendido como el matrimonio entre clérigos. Se extendía por toda la jerarquía religiosa y suponía un importante problema de orden económico, pues los clérigos casados solían dejar a sus hijos como herencia los bienes y su cargo eclesiástico. Habrá intentos de acabar con esta práctica desde el siglo IV mas no será hasta el siglo XI cuando se imponga la pena de excomunión tanto para el clérigo como para su mujer. Finalmente esta práctica fue prohibida en el II Concilio de Letrán, en 1139.

Escena sexual del Decameron. Siglo XV. Biblioteca del Arsenal de París.

Escena sexual del Decameron. Siglo XV. Biblioteca del Arsenal de París.

Como consecuencia de esta prohibición surgirá el concubinato clerical, que acabará prohibiéndose en el IV Concilio de Letrán, en 1215. Las condenas por practicar este tipo de relación caían sobre las mujeres, es por ello que las medidas que se llevaron a cabo eran menos efectivas. Por ejemplo, en la Península Ibérica, la mujer era excomulgada y desterrada y cuando moría era enterrada en el cementerio de animales, en cambio al clérigo se le castigaba con una penitencia. No será hasta el siglo XIV cuando se comiencen a imponer penas más duras a los clérigos, como requisar bienes y cargos.

Por último, vamos a hablar de la que estaba considerada como la peor de las relaciones sexuales: el adulterio. Para la Iglesia estaba considerado como un pecado mortal. El adulterio femenino podía ser una causa de anulación del matrimonio. Las leyes civiles lo consideraban delito, el cual no se penalizaba de la misma manera si el culpable era hombre o mujer. En la práctica, las mujeres perderían sus bienes, los cuales pasarían a manos del marido, y serían castigadas de una manera violenta. Los hombres no eran castigados por ello. Baste como ejemplo un caso del siglo XIV, en el cual Eulalia, casada con Juan de Huesca, es encontrada culpable de adulterio. Eulalia es entregada a su marido, quien la empareda. Una de las hermanas de la esposa interviene ante el rey pidiéndole que interceda en la disputa mas la súplica no llega a buen puerto porque el marido está amparado por las leyes. En muchas partes de Europa, el marido tenía el derecho de matar a su mujer y a su amante si éstos habían sido sorprendidos.

¿Por qué el adulterio femenino estaba castigado de esta manera tan drástica? La mujer podría quedarse embarazada de su amante y hacer pasar al hijo como legítimo con la posibilidad de acceder a la herencia.

En resumen, la sexualidad en la Edad Media no estaba tan limitada como se cree pues, a pesar de las restricciones el abanico de prácticas sexuales era muy amplio. Sin embargo, el lado oscuro de esta historia enturbiará la sexualidad femenina pues se consideraba que lujuria estaba implícita en el ADN de las mujeres. Siempre estarán más limitadas y restringidas que los hombres pero no hay que olvidar que las mujeres eran el sustento de la sociedad, cuidando, educando y alimentando a los hijos.

 

VIA| DUBY, G. y PERROT, M. (dirs.): Historia de las mujeres en Occidente. Tomo 2. La Edad Media. Madrid: Taurus, 1992/ PERNOUD, R.: La mujer en el tiempo de las catedrales. Barcelona: Granica, 1982/ VERDON, J.: El amor en la Edad Media: la carne, el sexo y el sentimiento. Barcelona: Paidós, 2008./ SÁNCHEZ HERRERO, J.: “Amantes, barraganas, compañeras, concubinas clericales” en Clío&Crimen, nº5, 2008. pp. 106-137

Imágenes|Escena sexual Decameron  Ménage à trois

En QAH| Sexualidad femenina en la Edad Media (I)

 

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