Historia 


Sexualidad femenina en la Edad Media (I)

La sexualidad siempre se ha tratado como un tema controvertido a pesar de manifestarse como una necesidad biológica más. Como bien sabemos, la concepción de la sexualidad ha sido un tumultuoso camino en la historia de la humanidad, cambiando y adaptándose acorde a la mentalidad imperante en cada época. Con esta entrada abrimos una temática que, debido a su extensión, dividiremos en dos partes: la sexualidad femenina en la Edad Media. En esta primera parte hablaremos de las limitaciones en las prácticas sexuales, la homosexualidad y las relaciones entre individuos de distinta religión.
En lo que respecta a la sexualidad medieval, por definición no estaba permitida ninguna relación sexual que no tuviera como fin la procreación dentro del matrimonio. Aquel o aquella que no cumpliera estos parámetros podría ser castigado/a tanto por las leyes civiles (delito) como por las eclesiásticas (pecado). Esto en lo que respecta a la teoría pues en la práctica estas faltas no en todos los casos se aplicaban de manera tan férrea. Normalmente las penas no se aplicaban de manera igualitaria ya que la mujer siempre sufría la pena más grave; solo en algunos supuestos se condenará por igual a hombres y mujeres o se castigará más duramente al hombre.
Limitaciones en las prácticas sexuales: La zoofilia es uno de los ejemplos en los que la pena era la misma para ambos géneros ya que estaba condenada tanto por las leyes civiles como por las eclesiásticas. Por el contrario, la masturbación solo era considerada pecado y se castigaría más a los hombres que a las mujeres pues se consideraba que la mujer estaba más inclinada a la lujuria. En cuanto a las posturas sexuales, muchas estaban condenadas por la Iglesia, mayoritariamente aquellas que colocaban a la mujer encima del hombre pues era interpretado como un ascenso en el status social que la colocaba por encima del hombre. De la misma manera, al colocarse la mujer encima en el acto, recibía mayor placer sexual, entendiendo este como un obstáculo para la procreación. De igual modo se condenaba copular durante las menstruaciones, los embarazos y después de los alumbramientos a causa de un temor a contagios de enfermedades. Las festividades más importantes del calendario cristiano, como los domingos o la Natividad, también exigían la abstención sexual.

Escenas de homosexualidad en una Biblia moralizada francesa del siglo XIII

Escenas de homosexualidad en una Biblia moralizada francesa del siglo XIII

La homosexualidad: la homosexualidad no se consideraba como una opción sexual, sino que se justificaba en favor de la sexualidad sustitutiva, es decir, cuando en la comunidad faltaban mujeres u hombres. Por lo general, la homosexualidad tendría un marcado carácter negativo y sería tildada de sodomía, de práctica contra natura, pues no podría llevarse a cabo la procreación.
En lo que respecta al ámbito civil, hasta el siglo VI los matrimonios entre personas del mismo sexo y la prostitución homosexual estaban aceptadas por las leyes civiles. Será a partir de este siglo cuando la homosexualidad comience a ser perseguida y condenada. Justiniano, en el año 633, prohibió la homosexualidad bajo pena de muerte. Hay que relatar que los casos que se conocen están relacionados con hombres pues no se tiene apenas constancia de casos conocidos de lesbianismo.
Del ámbito eclesiástico es destacable la existencia de una doble moral puesto que se conocen algunos casos acaecidos dentro del ámbito monacal. John Boswell, reconocido estudioso de la historia de la homosexualidad, estudió casos relatados en los cartularios de Sahagún y Celanova (de los siglos XI y XII) donde aparecían ceremonias entre hombres, con firma de pacto de elección, bienes y ceremonia religiosa. Esta situación se contraponía a la feroz crítica y condena hacia la homosexualidad tanto fuera como dentro del ámbito monacal con ideas basadas en la teoría agustiniana que defendía la amistad espiritual entre personas del mismo sexo pero nunca carnal ni sexual. En el ámbito femenino se ha querido ver una relación amorosa, mayormente platónica, entre Hildegarda de Bingen y Ricarda von Stade (siglo XII).
La homosexualidad fue finalmente condenada y considerada pecado en el III Concilio de Letrán (1179) bajo pena de excomunión.
Relaciones sexuales entre personas de distinta religión: en esta ocasión sí hay que hacer una distinción entre sexos pues la situación era bien distinta si la persona acusada era hombre o mujer. En el caso femenino los castigos por yacer con hombres de distinta religión eran severos, pudiendo ir desde el destierro hasta la muerte en la hoguera de ella misma y de su amante. En el caso de que hubiera hijos fruto de estas relaciones, los niños debían ser bautizados.
En el caso masculino, no había condena ni castigo para él pero si para su amante. La mujer podía ser vendida como esclava o entregada como intercambio político. De este último caso conocemos ejemplos tanto del ámbito cristiano como del musulmán como el matrimonio de Alfonso VI con Zaida, nuera del jefe de la taifa de Sevilla, en el siglo XI; o los matrimonios de la familia de los Banu Qasi con princesas de Pamplona, Pallars y Ribargorza en los siglos IX y X.
Como se observa, la sexualidad femenina en la Edad Media siempre estaba más limitada y restringida que la masculina. A pesar de esto, hay que tener en cuenta que la teoría nunca va a la par con la práctica pues aunque muchos preceptos sexuales estuvieran prohibidos o condenados no evitaban su realización en la práctica.

Via| DUBY, G. y PERROT, M. (dirs.): Historia de las mujeres en Occidente. Tomo 2. La Edad Media. Madrid: Taurus, 1992/ PERNOUD, R.: La mujer en el tiempo de las catedrales. Barcelona: Granica, 1982/ VERDON, J.: El amor en la Edad Media: la carne, el sexo y el sentimiento. Barcelona: Paidós, 2008.

Imagen| Homosexualidad femenina y masculina

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