Neurociencia 


Serotonina: el ojo del huracán de la depresión y otros trastornos

En la actualidad, diversas enfermedades como el  trastorno depresivo o la esquizofrenia, se asocian con el uso de diferentes fármacos denominados “inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina” (ISRS) para su tratamiento, pues al parecer la aparición y el desarrollo se relaciona con alteraciones en el metabolismo y la acción de este neurotransmisor aunque están comprometidos muchos otros.

estatus5¿Qué es la serotonina? ¿Cómo se forma? ¿Dónde se produce?

La serotonina es una sustancia activa químicamente, producida en el organismo humano y en el de los animales. Para su producción necesita de diferentes sustancias; la más importante el aminoácido triptófano. La serotonina se forma en algunas células del Sistema Nervioso, del tubo digestivo (enterocromafines – sistema APUD), del aparato respiratorio o de la sangre (plaquetas). En cuanto a su concentración en cada uno de estos lugares, existe un continuo debate. No obstante, las investigaciones apuntan que alrededor del 90% estarían fuera del Sistema Nervioso.

 

¿Cómo actúa la serotonina?

Como tal, va a depender de la célula en dónde actúe, la cual estará dentro de un circuito, en el cual ejercerá acciones que, dependiendo del lugar donde se localice dará lugar a distintas respuesta: liberación de hormonas, motilidad intestinal, aumento o disminución de la presión arterial, depresión, migraña, alteración del deseo sexual, efectos sobre el sueño, etc. Como se puede observar, hay tanto efectos positivos como negativos y ello va a depender del sistema serotoninérgico y sus interacciones con el “ambiente” interno.

 

¿Qué es el sistema serotoninérgico? ¿Qué pasa si este sistema se altera?

Podríamos decir de forma acotada, que es una organización de células y sustancias en interrelación, implicadas y desarrolladas para el normal funcionamiento del organismo y de su relación con lo que lo rodea.

serotonina1Debida a la compleja relación de este sistema con la conducta humana, su alteración tendrá diferentes expresiones, sin olvidar nuestro entorno cultural, nuestra carga genética y el momento en que el desajuste suceda. A esto me refiero, con las características generales definidas para cada trastorno, como las características particulares  de cada persona.

Hoy en día se relaciona diferentes enfermedades psiquiátricas y neurológicas con niveles  disminuidos y/o aumentados de serotonina. Hasta no hace mucho se relacionaba a la depresión con bajos niveles de serotonina. Hoy en día se ha demostrado que las mediciones de este neurotransmisor pueden ser normales o hasta aumentadas según el lugar que se estudie.

Aclarado esto, trastornos como la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo,  la esquizofrenia, los trastornos de alimentación, la ansiedad, los trastornos del sueño, los trastornos de pánico, entre otros, parece ser que se producen como fruto de alteraciones en el  sistema serotoninérgico.

Se puede interpretar la complejidad de este sistema, pero no es el único. De esta forma, se  desprende el gran reto de la Farmacología: desenmascarar la complejidad de cada sistema y conocer lo que aún se desconoce.

De manera experimental, científicos suizos, a través de un análisis de sangre, aseguran poder diagnosticar la depresión, con la medición del transportador de serotonina. Pero hay que tener en cuenta, que lo que se mide es la proteína transportadora, no la calidad de la misma, como se ha visto en otras moléculas. Asimismo los datos que aporta son cuantitativos. Sin embargo, la serotonina tiene interacciones con sustancias “intracelulares”, las cuales pueden presentar disfunciones, participando de este modo en la aparición de la enfermedad.

 Dentro del complejo mundo de los trastornos mentales, la “hormona de la felicidad” parece ser sólo la punta del iceberg.

Imagen| serotonina, sistema sertoninérgico

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