Patrimonio 


El sepulcro del Doncel de Sigüenza

El sepulcro del Doncel de Sigüenza es especialmente representativo del arte de finales del siglo XV en Castilla, y resulta fundamental para comprender el significado que la muerte adquiere en estos momentos. Don Martín Vázquez de Arce, Doncel de Sigüenza, aparece enterrado en la catedral de Sigüenza desde su muerte en 1486 pero no será hasta 1491 cuando se emprenda la obra de su magnífica tumba por parte del escultor Sebastián de Toledo, perteneciente al taller toledano de Egas Cueman.

Sepulcro del Doncel de Sigüenza.

Sepulcro del Doncel de Sigüenza, ubicado en la Capilla de San Juan y Santa Catalina, Catedral de Sigüenza.

En las dos inscripciones del sepulcro (en la cornisa del mismo y en el muro que se sitúa justo detrás de la figura) se nos indica brevemente quién era este caballero. Se trataba de un miembro de la Orden de Santiago que pereció en plena batalla, luchando contra los musulmanes en la vega de Granada a la temprana edad de 25 años. Provenía de muy rica familia, que tenía relaciones directas con los Mendoza. Cabe destacar, entre otros aspectos, que su padre era secretario del duque del Infantado y que participó como testigo en el contrato para el retablo de la capilla de Santiago en la catedral de Toledo. Con estos datos se comprende la elevada posición social de la familia Vázquez de Arce, razón por la cual se quiso encargar este sepulcro.

El frente del sepulcro está ornado con la heráldica del Doncel sostenido por dos pajes. Flanqueando esta faja central, se colocan otras dos a cada lado con decoración vegetal. Los dos pajes aparecen colocados de una manera muy realista y su disposición dirige la atención directamente hacia la figura del Doncel. En la cornisa que corona la caja del sepulcro, aparece una de las inscripciones citadas, en la que se consignan las causas de la muerte de don Martín de manera heroica luchando contra los musulmanes de Granada. El hecho de que se indique que murió en batalla defendiendo la fe cristiana enaltece su figura, y es uno de los elementos en los que se hace hincapié para alcanzar la gloria y la fama eternas, pues ha muerto cumpliendo el deber de todo caballero de defender la fe católica.

El Doncel aparece recostado, no totalmente yacente como había sido habitual en la escultura funeraria, y se le ve en una actitud natural y cotidiana, leyendo un libro. Viste como un caballero de la Orden de Santiago, con armadura en brazos y piernas y se guarnece el cuerpo con una cota de malla. En el costado izquierdo lleva una larga espada, mientras que en el derecho porta una daga o espada corta. Sobre el atuendo comentado lleva una pequeña capa sobre los hombros con la cruz de Santiago en el pecho. A los pies, un pequeño paje se lamenta por su muerte, a la vez que simboliza la fidelidad y la sumisión hacia su señor. Se acompaña de un león, que funciona como símbolo de la redención y la resurrección.

Detalle del rostro del Doncel de Sigüenza.

Detalle del rostro del Doncel de Sigüenza.

El yacente se representa cargado de melancolía, absorbido por la lectura de su libro de Horas, ajeno al mundo terrenal que le rodea. La actitud tranquila del Doncel simboliza la no-muerte total, pues la muerte física y material del cuerpo no significa la muerte absoluta, sino que viene acompañada de la vida eterna en Cristo y la resurrección en el más allá. Por eso el yacente no aparece en actitud estática y ni siquiera se le representa tumbado e inerte, sino que lo vemos esperando esta vida eterna; no es la angustia y el dolor violento de la muerte lo que aquí se expresa, sino la confianza y la fe en Cristo. Se ve que esta representación proyecta los cambios sociales y religiosos que se estaban produciendo en el siglo XV: la nueva religiosidad, intimista y personal, se vive de manera individual, lo que se refleja en la actitud del difunto. Por el contrario, las representaciones de los siglos XIII y XIV abundaban en los sentimientos de dolor ante la muerte, pues se trataba de un rito social que se vivía en colectividad por el temor que causaba. Ahora, la muerte no se entiende como el abandono del mundo terrenal, sino como el renacimiento en la vida eterna con Cristo.

Hay otros elementos a destacar de esta figura, y son las dicotomías de conceptos que en ella pueden encontrarse. Por un lado, la vida y la muerte. La figura ha sido representada en una actitud viva, pues aparece con el libro en sus manos en el acto de leer, mostrado en un apacible descanso; no obstante, es descanso eterno. Por otro lado, es a la vez guerrero e intelectual, se representa como hombre de armas y letras, un ideal caballeresco plenamente renacentista. Una simbiosis que resulta más interesante es que la figura es yacente pero a la vez, no lo es. Puede considerarse que es la evolución culmen de la figura del yacente, estando aquí totalmente vivo, lo que se ve no sólo en su rostro reflexivo y la lectura, sino también en la disposición física del difunto.

 

Vía| SÁNCHEZ GIL, I., El Doncel de Sigüenza, origen e inspiración. Una investigación iconográfica. Madrid, 2010.

Más información| FEDERICO FERNÁNDEZ, A., El Doncel de Sigüenza. La escultura hispanoflamenca más relevante. Sigüenza, 1971. MARTÍNEZ GÓMEZ-GORDO, J. A., El Doncel de Sigüenza. Guadalajara, 1997.

Imágenes| Sepulcro del Doncel, Detalle del Doncel

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