Coaching Profesional, Coaching y Desarrollo Personal 


Separados

Nadie quiere a nadie. Los movimientos independentistas crecen en todas las partes del mundo, desde Cataluña a Escocia, todo el mundo quiere romper lazos para quedarse solo. Cada vez hay más divorcios, cada vez más los noviazgos son más efímeros, incluso las amistades se han vuelto volátiles y ya no hablemos de la lealtad, esa abandonó hace mucho tiempo estas tierras.

El mundo tiene miedo. Lo he dicho una y otra vez pero vuelvo a repetirlo: El mundo tiene miedo. Las personas tienen miedo, las ciudades tienen miedo, los países tienen miedo, las parejas tienen miedo, los héroes tienen miedo de los villanos, los villanos tienen miedo de los héroes, incluso el planeta tiene miedo y parece de vez en cuando querer quedarse solo expulsándonos con catástrofes naturales.

Y cuando tenemos miedo la tendencia es echar la culpa al destino, al exterior, a lo desconocido, a lo nuevo que vino, al diferente, a los cambios. “Más vale lo bueno conocido que lo bueno por conocer”. No se evoluciona sin errores, no se crece sin sembrar, el camino al éxito está lleno de fracasos.

Nadie quiere resultar herido, nadie está dispuesto a sufrir. Error. ¿Crees que la vida es sencilla? Te equivocas. Los paraísos no existen, se crean. Si quieres llegar a la gran sonrisa tendrás que pasar por el valle de las lagrimas, por la montaña del sufrimiento, por el sendero de la melancolía y por la travesía de la incertidumbre.

Puedes quedarte parado, no querer avanzar. Piensas que no lo vas a soportar. Pero si sigues aquí, si te despiertas mañana, si tienes un día más, ¿no vale la pena luchar por lo que quieres? ¿no vale la pena morir buscando la vida? ¿no vale la pena luchar por aquello que te da la felicidad?

Por favor, cada vez que tengas miedo, antes de criticar, haz autocrítica. Piensa en cómo puedes mejorar. Antes de criticar, lee un libro. Antes de criticar, escucha una canción. Antes de criticar, piensa en aquello que quieres. Antes de criticar, cálzate unas zapatillas, sal a fuera a correr y respira.

El mundo te necesita, el mundo nos necesita a todos. Incluso a ti por muy insignificante que te creas. Puedes dar una sonrisa que alguien necesita o puedes dar un abrazo o un simple gesto de cariño. No nos quedemos solos.

Visitar a la soledad puede ofrecerte un sinfín de alternativas y esperanza, pero cada minuto de más se cobra un peaje que acaba dejándote sin nada, vacío.

Imagen| Separados

RELACIONADOS