Economía y Empresa, Jurídico 


Señalización: el Mercado Laboral y los Edificios de la Banca

Uno de los temas estrella en el ámbito de la teoría económica lo constituye el estudio de entornos en los que existe lo que se denomina información asimétrica, esto es, situaciones en las que las distintas partes que firman un contrato poseen distinta información acerca de lo que va a ser objeto del acuerdo. La existencia de dicha asimetría de información tiene, por lo general, efectos negativos, ya que impide en muchos casos que se adopten acuerdos óptimos y eficientes.

En el mercado laboral, por ejemplo, las empresas que contratan a nuevos trabajadores carecen de información acerca de las aptitudes de estos: si son inteligentes, si se esfuerzan en el trabajo, si son vagos… Se trata de una información que sólo conoce el candidato, por lo que es posible que, si uno no sabe manifestar correctamente estas aptitudes en un proceso de selección, la empresa no contrate al mejor candidato posible (se incurre en una ineficiencia).

Este problema ha impulsado a que muchos economistas estudien mecanismos para paliar el problema generado por la información asimétrica en los mercados. La señalización nace con este objetivo: se trata de un mecanismo mediante el cual el agente que contrata lanza una “señal”, más o menos objetiva y genérica, que el mercado reconoce, ayudando así a que la contraparte consiga reducir la carencia de información que tiene a la hora de alcanzar un acuerdo.

La idea que subyace a la señalización es empleada en la literatura económica a la hora de explicar los contratos del mercado laboral; tradicionalmente se ha explicado que las empresas no quieren contratar graduados en ADE, Ciencias Exactas, Biología o Derecho por que los potenciales contratados tengas unos conocimientos en macroeconomía, ecuaciones diferenciales, zoología o Derecho romano (es más, muchos de esos conocimientos son olvidados progresivamente): más bien por que con ese título están mandado una señal al mercado laboral de que son capaces de esforzarse lo suficiente para lograr obtener una titulación universitaria, por lo que esas personas son trabajadoras y, por lo tanto, interesan para la empresa.

Mecanismos de señalización han sido empleados a lo largo de toda la historia. Con el surgimiento de las monedas y los billetes como depósito de valor, apareció también el problema de dónde almacenar los mismos; así, los primitivos “banqueros” ofrecían la posibilidad de hacer un depósito de tal manera que los clientes tendrían a buen recaudo su efectivo, además de percibir un pequeño interés que les cubría de su posible depreciación. Ante ello, estos banqueros tenían un incentivo perverso: una vez que varios clientes habían hecho sus depósitos, podían darse a la fuga con el botín recaudado. Es aquí donde se sitúa el origen de los bonitos y lujosos edificios de la banca creados en siglos pasados (muchos de los cuales aun subsisten hoy día como edificios emblemáticos de diferentes ciudades en todo el mundo): si el banquero se permitía hacer este tipo de construcciones, mandaba una señal a los clientes de que era poco probable que se diese a la fuga al día siguiente.

En la actualidad también son empleados estos mecanismos; así ocurre por ejemplo en el mercado de vehículos de segunda mano, otro sector aquejado de problemas de información asimétrica, ya que la parte compradora generalmente desconoce el estado en el que se encuentra el vehículo que desea comprar. Para ello muchos vendedores ofrecen con frecuencia garantías de varios años que el comprador pueden reclamar fácilmente ante la justicia en caso de incumplimiento.

En QAH| La Selección Adversa y “El Mercado de los Limones”

Imagen| Ushistory

Más Información| Eumed; Raul Bajo’s Blog

 

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