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Segundo de Chomón y los efectos del primer cine

El inicio del siglo XX trajo consigo una de las novedades visivas más importantes de la historia moderna, el cine. A partir del invento del cinematógrafo, de manos de los hermanos Lumière, en 1895, se desarrollarían las primeras películas, de muy pocos minutos de duración, en blanco y negro, sin sonido y sin movimientos de cámara. Éstas se caracterizan por no desarrollar una historia compleja, siendo más bien un espectáculo de juegos visuales para impresionar al espectador. En este contexto creativo, surgirían los primeros grandes directores, siendo el más famoso Georges Méliès, pero destacando otros como Segundo de Chomón, de quien hablaremos en este artículo.

Fotografia de Segundo de Chomón

Fotografia de Segundo de Chomón

Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz, más conocido como Segundo de Chomón, nació en Teruel en 1871. Su figura es clave para poder entender el desarrollo del primer cine, ya que se erigió como uno de los hombres más brillantes del momento, gracias a su calidad técnica y a su ingente creatividad a la hora de crear recursos visuales.

Entre 1895 y 1897 hizo un viaje a París, donde pudo conocer el cinematógrafo de los hermanos Lumière, y también a la que fuera su futura esposa, Julienne Mathieu. Desde ese momento se interesaría por el novedoso invento, siendo 1902 el momento en que comenzó a rodar en Barcelona sus primeras películas. Eran pequeños cortos sobre cuentos, como Gulliver en el país de los Gigantes o Pulgarcito.

Fue un genio de su tiempo a la hora de entender las posibilidades  del primer cine, y por ello, en 1906, la productora francesa Pathé Frères lo contrató como operador de cámara y director de efectos fílmicos. Será en este período cuando maduraría la técnica del paso de manivela, más conocida hoy como stop motion. Este laborioso trucaje consiste en rodar una secuencia fotograma a fotograma, cambiando en los intervalos la disposición de los elementos de la acción o el escenario, consiguiendo así una ilusión de movimiento. Algunas de las películas que permiten vislumbrar el perfeccionamiento de esta técnica son La casa encantada (1906) y El hotel eléctrico (1908).

Un rasgo distintivo de Chomón es que no fue sólo un director, y eso le permitió adaptarse a los cambios acaecidos por la industria del cine. Con el paso al largometraje, logró seguir dentro de este mundo gracias a su labor como director de trucajes. Su gran imaginación y su magnífica técnica le sirvieron para trabajar con la productora Italia Film, participando activamente en grandes títulos históricos como Cabiria (1914). Dedicó toda su vida al cine, e incluso durante sus últimos años colaboró para otras grandes superproducciones como la película francesa Napoleón (1927) de Abel Gance. Finalmente, murió en París en 1929.

Al contrario que Méliès, con el que siempre se le ha comparado, Chomón sí supo adaptarse a los cambios acaecidos en el cine. Eso le permitió poder permanecer en la industria cinematográfica realizando efectos de cámara para las productoras más importantes del momento. Por todo esto, aunque su nombre no fuera el que aparecía en letras mayúsculas en los carteles, Chomón si fue una figura clave para entender la evolución del cine en sus primeros años.

 

Vía| FERNÁNDES CUENCA, Carlos. Segundo de Chomón : maestro de la fantasía y de la técnica, Madrid: Editoria Nacional, 1972.

Imagen| Segundo de Chomón

YouTube| The Electric Hotel (1908)

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