Derecho Mercantil, Jurídico 


¿Se pueden constituir sociedades de capital de un único socio? Análisis histórico

La constitución de sociedades de capital, o sociedades de responsabilidad limitada en las que sólo existiera un socio ha dado lugar a ríos de tinta por parte tanto de la doctrina como de la practica notarial.

Hoy en día podemos afirmar que es una figura totalmente reconocida, y con vocación permanente, no como en décadas anteriores en donde si bien no era rechazada de plano tampoco admitía pleno reconocimiento. Además, en España con la atípica figura del emprendedor de responsabilidad limitada se amplían las posibilidades, aunque los comienzos de esta figura no le auguran un gran éxito.

Nace en España con la Ley de 1995 de Sociedades de Responsabilidad Limitada, habiendo sido Alemania el primer país europeo en admitirla. Tradicionalmente había que recurrir o bien a figuras como la de “hacienda” “patrimonio especial” o constituir la sociedad con un testaferro para sumar otro socio más. La Directiva europea de 21 de diciembre de 1989 (duodécima en materia de sociedades 89/667/CEE).

Desde el punto de vista histórico podemos señalar también que esta figura invierte la protección que quería dispensar el ordenamiento. Si nacen las incipientes sociedades y figuras afines en la Baja Edad Media precisamente con responsabilidad ilimitada para proteger a terceros y acreedores, admitir la responsabilidad limitada de una sociedad de socio único supone que ya el interés está en proteger al propio empresario. Se consagra así uno de los grandes anhelos para el pequeño y mediano empresario.

Además, esta figura también supone alterar la noción clásica de patrimonio. Ya no es el patrimonio algo ínsito a la persona, sino que se admite la noción de patrimonio dividible, agrupable o separable en función de las necesidades propias.

Pero no podemos olvidar que esta figura no sólo es utilizada ni va a servir al pequeño y mediano empresario como límite a su responsabilidad, sino que va a ser fundamentalmente usada por los grandes grupos de sociedades de tal modo que la sociedad matriz evite responder por actos y deudas de las filiales. Algo que daría a interesantes aplicaciones sobre la doctrina del levantamiento del velo. También va a plantear numerosos problemas en relación con la protección de las minorías de esa sociedad matriz, en relación a cómo ejercerán sus derecho de información, su posibilidad de impugnar acuerdos, constituyendo otra batalla de la guerra entre acciones minoritarios y mayoritarios en las sociedades de capital

 

Vía|IusNegotium Elnotario.es

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