Salud y Deporte 


¿Se puede reducir el gasto público a través de la actividad física?

La esperanza de vida de la población mundial en general es cada vez mayor. Según los expertos, ésta aumenta aproximadamente dos años y medio por cada década. Parece ser que este incremento en la longevidad de la población se debe fundamentalmente a dos motivos: la mejora del nivel de vida y los avances en la medicina. Sin embargo, este incremento repercute de forma directa en un mayor gasto en la partida de sanidad de los presupuestos del Estado (medicamentos, pruebas rutinarias, visitas al médico…). ¿Cómo podríamos reducir este gasto público?

¿Cómo podemos reducir el gasto sanitario?

¿Cómo podemos reducir el gasto sanitario?

Existe una clara evidencia científica de que la práctica regular de actividad física mejora la calidad de vida y contribuye a prevenir algunas enfermedades. Además, cada vez más estudios concluyen que el ejercicio físico favorece la rehabilitación de diversas enfermedades crónicas como pueden ser las enfermedades coronarias, la hipertensión o la diabetes. Está demostrado que el ejercicio físico llevado a cabo de forma regular no sólo mejora la calidad de vida, sino que también aumenta la esperanza de vida. El sedentarismo, en cambio, es una de las principales causas de enfermedades crónicas y de mortalidad precoz en países desarrollados.

Este impacto positivo en la salud se pone de manifiesto en su determinante contribución al mantenimiento de la autonomía y la salud durante las distintas etapas del ciclo vital, lo que redunda en una serie de beneficios colectivos ligados a una menor dependencia en los ancianos. Todos estos efectos positivos que genera la práctica de actividad física se traducen en un ahorro económico que puede llegar a jugar un papel importante en la sostenibilidad del sistema sanitario. Existen estudios como el de la Asociación Americana del Corazón (2012), que afirman que “el gasto referente a la atención médica es mucho menor en personas mayores que están en buena forma física, que en aquellas poco o nada entrenadas”.

Ya son numerosos los estudios que concluyen de forma rotunda que la práctica habitual de actividad física reduce ostensiblemente el gasto sanitario. Por ello, los propios profesionales sanitarios y de las ciencias del deporte deben trabajar de forma conjunta y responsable, desarrollar su potencial de acción en la promoción de estilos de vida activos y fomentar la práctica regular de actividad física con unos objetivos definidos, medibles y alcanzables. En algunas ocasiones la práctica deportiva puede llegar a resultar mucho más efectiva que una simple pastilla. 

Otros beneficios derivados de la práctica regular de AF para el conjunto de la sociedad

  • Reduce la delincuencia: su práctica favorece la integración social en la infancia, adolescencia, adultez y vejez.
  • Favorece el bienestar social y la productividad.

  • Mejora el funcionamiento cognitivo y repercute en el rendimiento académico.

  • Menor dependencia de las personas mayores.

  • El deporte contribuye a reducir las desigualdades sociales.

 

Vía| Alejandro Fernández González, Apuntes de la asignatura de Programas para el Fomento de la Actividad Física y el Deporte. 2º Curso del Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (Universidad de Huelva, 2012/2013). Profesor: Ramón Mendoza Berjano.

Más información| Deporteyocio

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