Historia 


Se cumplen 400 años de la publicación del “Quijote de Avellaneda”

La obra literaria “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” se ha convertido, con el paso del tiempo, en una de las obras más importante de la literatura universal, y su autor, Miguel de Cervantes, en uno de los literatos más grandes de la Historia de España. Tal fue el éxito obtenido en la época, que simultáneamente se publicaron multitud de obras donde aparecería el característico personaje de Cervantes, pero sin ninguna duda, el mejor plagio fue el “Quijote de Avellaneda”, también conocido incorrectamente como “El Quijote Apócrifo”, obra en la que nos centraremos en el artículo de hoy.

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Portada de la primera edición del Quijote de Avellaneda

La primera edición de este libro data de 1614, en la ciudad de Tarragona. Tuvo que tener un éxito considerable, porque en el mismo año se publicó una segunda edición de menor calidad, que curiosamente es la que se ha mantenido en el tiempo, llegando hasta nosotros. La autoría de la obra no está clara hoy en día, ya que está firmado con el pseudónimo Alonso Fernández de Avellaneda, natural de Tordesillas. Las últimas investigaciones apuntan como autor al párroco de Avellaneda (Ávila) por aquellos años, Alonso Fernández de Zapata, aunque la cuestión sigue sin resolverse.

En el libro se aprecian detalles que nos dan una serie de pistas sobre la época en la cual fue redactada la obra y sobre su posible autor. Por ejemplo, no se habla de la expulsión de los moriscos acaecida en 1609, por lo que se puede decir con seguridad que fue escrito antes de este acontecimiento. Seguramente el autor falleció antes de finalizar el libro, ya que está inacabado y sin prólogo.

Por otro lado, los estudiosos de la materia argumentan que en la obra aparecen multitud de aragonesismos, por lo que el autor podría ser de esta zona. También se aprecian una serie de cultismos, por lo que el autor debió ser clérigo o jurista. Además el autor debía ser cercano a la Casa de Alba y a los dominicos, por las continuas alusiones positivas. Muchas de estas características coinciden con el párroco de Avellaneda, Alonso Fernández de Zapata.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, acompañado por su leal escudero Sancho Panza

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, acompañado por su leal escudero Sancho Panza

El Quijote de Avellaneda, aunque no está a la altura de la obra cervantina, es un libro bastante aceptable literariamente. Los personajes no tienen la altura de los de Cervantes,  siendo más ridículos, careciendo de la profundidad característica de Cervantes. Por otro lado, los personajes están reducidos a simples estereotipos, careciendo de la fina ironía cervantina.

Se puede decir con casi absoluta seguridad, que la proliferación de obras “falsas” del Quijote fue una de las causas que motivó al famoso “manco de Lepanto a redactar y finalmente publicar la segunda parte del Quijote en 1615, finalizando de este modo la saga quijotesca, ya que en esta segunda parte el protagonista acaba falleciendo.

Para finalizar decir que existen otras continuaciones del Quijote durante el siglo XVII y XVIII, la mayoría en francés, que no alcanzaron el éxito del libro de Avellaneda, y ni por asomo el de la obra maestra de Cervantes.

Vía| Guía Casa natal de Cervantes, Comunidad de Madrid, 2003

Imagen| Portada Quijote de Avellaneda; Don Quijote y Sancho Panza

En QAH| Historia del premio Cervantes

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