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Sao Paulo cuna de los nipo-brasileños

Cuando pones tus pies  por primera vez en la megalópolis de Sao Paulo, Brasil.  percibes que hay muchas cosas sobre las cuales no estabas avisado, una de ellas es el encontrarte con la comunidad de japoneses más grande del mundo fuera del País del Sol Naciente.

El Barrio da Liberdade, es uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad y es allí donde  originalmente se concentró la mayor parte de este colectivo, es por ello que hoy se le conoce como núcleo de la herencia japonesa en América Latina. Fácilmente reconocible por un Tori de 9 metros de alto que nos da la bienvenida al barrio, nos referimos al típico pórtico rojo japonés y por una calle principal engalanada de faroles rojos. Y aunque es aquí donde se aglutina la mayor oferta de productos orientales de la ciudad y sobre todo una infinidad de ingredientes culinarios no resulta nada difícil encontrar una ingente variedad de opciones gastronómicas japonesas en cualquier rincón de la ciudad. La influencia ejercida por parte de la cultura nipona sobre los paulistas es bastante fuerte siendo incluso mayor hoy día.

Hace ahora 113 años de la llegada del Kasoto Maru, el barco del cual desembarcaron los 781 primeros inmigrantes japoneses en tierras Brasileñas.  Un acuerdo entre ambos gobiernos facilitó la posterior llegada masiva ante la falta de mano de obra en Brasil y la crisis demográfica que atravesaba Japón en aquella época.  Hoy, entre inmigrantes y descendientes son más de un millón y medio los japoneses-brasileños en el país, concentrándose el 75% en la capital paulista.

Aunque siempre fue una comunidad muy aferrada a su cultura y de difícil adaptación, en la actualidad están rotos muchos tabúes y la integración en la vida paulistana es completa. Todavía se encuentran en algunos barrios aquellos primeros inmigrantes, personas de avanzada edad que sólo dominan el japonés, pero la realidad es otra y es que la mayoría de sus descendientes, los nietos de aquellos primeros aventureros, sólo habla portugués y nunca han visitado la tierra de sus antepasados.  Sólo un 10% domina el idioma. Los matrimonios que se contraen fuera de la comunidad también han ayudado a esta total integración siendo un alto porcentaje los nipo-brasileños que tienen padres de distinta nacionalidad.

Los nietos de estos primeros inmigrantes  se consideran íntegramente brasileños pues han sido educados y criados en un ámbito cultural muy diferente del de sus antepasados,  salvo  raras excepciones no tienen ninguna motivación en vivir fuera del país  y les mueve como a cualquier paulistano la samba, el futbol y el carnaval. También hay que decir que el carácter disciplinado, respetuoso y amable del japonés junto a sus rasgos orientales, mezclados con la alegría, la sensualidad y la espontaneidad del brasileño han dado lugar a un combinado maravilloso difícil de superar.

 

Vía| blogdesaopaulo.com

Más información| Idea Matsu

En QAH| El corralito argentino y “la argentinización europea”

Imagen| Wikipedia

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