Cultura y Sociedad, Patrimonio 


San Ramón Nonato, el santo del candado en la boca

Juan de Mesa, San Ramón Nonato, 1626-1627

Juan de Mesa, San Ramón Nonato, 1626-1627

Para entender las obras de arte que representan temas cristianos es necesario tener unas nociones básicas no sólo de la Biblia, sino también de las vidas de los santos o, como suele denominarse el género literario que las narra, de hagiografía. Y es que los santos suelen ser representados con algún objeto o atributo que hace alusión a un determinado aspecto de su vida, ya sea un episodio concreto o, más generalmente, su martirio. Así, por ejemplo, sabremos identificar a san Francisco de Asís por sus estigmas (además de por su hábito franciscano) y a santa Catalina por la espada y la rueda dentada que se usaron en su martirio.

En esta breve entrada nos gustaría hablar de San Ramón Nonato, patrón de las parturientas y protector contra la peste, un santo no especialmente conocido dentro del santoral católico del mismo modo que no son frecuentes sus representaciones artísticas. Sin embargo, a pesar de ello, no deja de ser curiosa la manera en que es representado.

San Ramón nació en un pueblo de la actual Cataluña en 1204 y recibió el sobrenombre de Nonato (del latín non natus, no nacido) porque su nacimiento se produjo por cesárea, ya fallecida su madre. Se hizo religioso de la orden de los mercedarios, orden religiosa fundada en ese mismo siglo por san Pedro Nolasco y que tenía como función principal rescatar a los cristianos que habían sido apresados por los musulmanes en el norte de África. Además de los tradicionales tres votos de pobreza, castidad y obediencia, la orden mercedaria incluye el de la liberación de aquellos más débiles cuya vida peligre. Incluso era frecuente que los propios religiosos fuesen intercambiados, en calidad de rehenes, por los cristianos cautivos a manos de los musulmanes para que éstos pudieran ser liberados, siendo en ocasiones torturados y asesinados

San Ramón Nonato portando la custodia y vestido de cardenal

San Ramón Nonato vestido de cardenal portando la custodia

En una ocasión, san Ramón, para liberar a un cautivo, se ofreció como rehén y los musulmanes, a modo de martirio, le perforaron la boca y le colocaron un candado, impidiendo así que hablase y predicase. Según la tradición, sólo se abría el candado una vez al día para que pudiera comer. Finalmente fue rescatado en 1239 y falleció un año después. De este modo, el candado se convierte en su atributo por antonomasia, además del hábito propio de la orden, blanco, con escapulario, cinturón y el escudo de la orden.

Así lo representó por ejemplo Juan de Mesa en la escultura de san Ramón que se conserva y expone hoy día en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Otro atributo frecuente es una custodia con una hostia en su interior, que porta en la mano, y la palma del martirio. También puede verse a san Ramón vistiendo las ropas de cardenal, pues un año antes de su muerte el papa le concedió ese cargo.

 

Más información| Vida del glorioso cardenal san Ramón Nonnato (texto impreso en Madrid en 1676)

Imagen| Juan de Mesa; San Ramón con custodia

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