Economía y Empresa 


¿Salvará el helicopter money la eurozona?

El pasado 22 de enero el consejo del Banco Central Europeo aprobó la mayor operación monetaria puesta en marcha desde su creación materializada a través de un Quantitative Easing (QE). Este programa de compras masivas de deuda pública inyectará en la eurozona 60.000 millones de euros mensuales hasta septiembre de 2016, 1,15 billones de euros de liquidez total adicional, y se mantendrá más allá de esa fecha si la inflación no se acerca al 2% que se ha propuesto el BCE como meta a medio plazo. Con esta medida de expansión monetaria se pretenden varios objetivos: evitar la deflación, apuntalar el crecimiento de la economía y presionar a la baja el euro para aumentar la competitividad.

El QE es la forma más técnica de explicar esa especie de milagro que solo está en manos de los bancos centrales que consiste en la creación de dinero nuevo: el BCE compra los bonos que tienen los bancos a cambio de un dinero que sitúan en sus balances como reservas. El efecto global de un Quantitative Easing provoca que el sector financiero tenga más dinero para invertir y gastar, el sector bancario no sufra una mayor exposición al riesgo, y el BC incremente su balance al comprar bonos (más activos) y generar reservas (más pasivos).

El BCE ha puesto en  marcha una expansión monetaria

El BCE ha puesto en marcha una expansión monetaria

Una de las metáforas más empleadas para explicar este proceso de expansión monetaria y sus consecuencias es la del famoso helicopter money publicada por Milton Friedman en su libro Money Mischief: Episodes in Monetary History (1992). Friedman, uno de los economistas más prestigiosos e influyentes del siglo XX, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1976 por sus resultados en la política de estabilización económica y en los campos de análisis de consumo, historia y teoría monetaria. Fue el principal representante junto a Henry Simons y George Stigler de la llamada Escuela de Chicago, una corriente económica neoclásica que considera que los mercados competitivos libres de la intervención del Estado contribuyen a que el funcionamiento de la economía sea más eficiente.

La paradoja del helicóptero nos sitúa en una isla -un sistema económico cerrado- en la que se desarrollan las actividades típicas de nuestra comunidad: producción agrícola, actividad industrial, comercio o servicios, y supone para simplificar que sus habitantes tienen un patrimonio parecido. Friedman imagina los efectos que tendría sobre esa comunidad que un día apareciese un helicóptero que empezase a arrojar billetes de dinero y el reparto fuera equitativo, es decir, que cada ciudadano recibiese una cantidad similar: ¿qué consecuencias tendría semejante lluvia?, ¿se elevaría el nivel de vida en esa comunidad?, ¿serían sus ciudadanos más ricos? Según el economista como los habitantes tendrían mayores saldos monetarios empezarían a gastar felizmente el dinero caído del cielo y, a medida que ese dinero comenzara a circular, estarían dispuestos a ofrecer mayor cantidad para comprar los mismos bienes y servicios ofertados provocando así un aumento de precios. Es decir, el dinero lanzado desde el helicóptero no generaría por sí mismo capacidad productiva adicional y solo traería alza de precios e inflación.

El BCE se ha convertido en el helicóptero de la eurozona

El BCE se ha convertido en el helicóptero de la eurozona

Si trasladamos este ejemplo a nuestra situación actual, el BCE se ha convertido en el helicóptero que arroja billetes desde el cielo a la eurozona para lograr reactivar la inversión, el consumo y el empleo. La situación no es exactamente la misma porque el dinero que emiten los bancos centrales no llega de forma directa a los ciudadanos, se canaliza a través de unos intermediarios financieros llamados bancos que no otorgarán préstamos a todas las personas y empresas y, por tanto, el aumento de la oferta monetaria no incidirá de modo equivalente en todos los miembros de la comunidad.

Hoy en día las cosas en economía son algo más complicadas y las consecuencias de un Quantitative Easing no son fácilmente previsibles: las limitaciones previas en materia de endeudamiento, la política de consolidación fiscal, el peligro actual de estancamiento de la deflación o la asimetría en las economías de la eurozona pueden alterar el resultado final. Además de estas restricciones, que los bancos tengan dinero para prestar no significa que particulares y empresas puedan o quieran endeudarse más, en el caso de España, por ejemplo, la deuda privada sigue en cuotas muy altas.

Aunque todos aceptaríamos encantados una lluvia de euros caídos desde un helicóptero el resultado final no nos haría más ricos.

Vía| IESE

Más información| Oro y Finanzas,Pompeunomics, Expansión, Rankia, Docsetools, Anales

Imagen| Imagen 1, Imagen 2

RELACIONADOS