Historia 


Salustio, el primer historiador latino

 

 

Cayo Salustio Crispo fue testigo directo de la transformación de la pequeña república romana en el vasto imperio que hoy recordamos.

Cicerón denunciando a Catilina

Cicerón denunciando a Catilina

Vio cómo la constitución republicana se derrumbaba al no poder articular un sistema adaptado a las conquistas que se estaban produciendo. La hegemonía del Senado dio paso a la gloria de los grandes personajes como César, Pompeyo o Cicerón. La vida de Salustio corre paralela a la de estos prohombres y muchas veces una y otras se entremezclan.

 

Los datos que tenemos sobre la vida de Salustio se deben a noticias sueltas y testimonios dispersos recogidos en su obra (la mayoría) o en diversas fuentes. Sabemos así que nació en el año 86 a.C. en la ciudad de Amiterno y que procedía de una familia plebeya pero desahogada, poseedores de casa en Roma. Poco más noticias nos han llegado de su juventud. La primera constancia que tenemos de su actividad política lo sitúa como cuestor en el año 55 a.C. Tres años más tarde fue elegido tribuno de la plebe y participó activamente en las luchas políticas ocasionadas por el asesinato del cabecilla del partido “democrático”, Clodio, llevado a cabo por los seguidores de Milón y Cicerón.

 

La designación como cuestor le abrió las puertas del Senado, labor que desempeñó hasta el año 50 cuando los censores Lucio Capurnio y Apio Claudio le expulsaron de él por causas que no están claras. La siguiente noticia que tenemos le sitúa en Iliria en el año 49, al mando de una legión en lucha contra las tropas de Pompeyo, misión en la que fracasó. A partir de esos años tan sólo conocemos fragmentos sueltos de su vida: en el año 47, ya como pretor, le fue asignada la tarea de sofocar un motín del ejército estacionado en la Campania (tuvo que salir huyendo, perseguido por los soldados); y en el año 46 participó en las campañas del norte de África. Tras la victoria de César en la batalla de Tapsos, fue recompensado con el gobierno de la provincia de África Nova. Fue tal el pillaje al que sometió a la población que tuvo que volver a Roma acusado “de repetundis y sometido a un proceso de concusión en el que, sin la intervención de César, probablemente hubiese sido condenado.

Jugurta capturado

Jugurta capturado

Desde el año 45 a.C (César morirá un año más tarde) hasta la fecha de su muerte, en el año 35 a.C., se retiró de la vida política activa y se dedicó a escribir en la villa que se había construido entre las colinas del Quirinal y del Pincio. Tenemos la certeza de que escribió tres obras: La conjura de CatilinaLa guerra de Jugurta e Historias (esta última nos ha llegado sólo parcialmente).

 

Salustio considera la historia como un espejo del pasado del que se pueden extraer enseñanzas para explicar el presente y prever el futuro. Esta interpretación de la labor del historiador, cercana a la que postuló Tucídides, conlleva que sus obras tengan una finalidad práctica y, sobre todo, didáctica. Para él la destrucción de Cartago supuso el inicio de la decadencia de los valores romanos, pues se perdió el miedo al enemigo y la disciplina se relajó, las tradiciones acabaron por abandonarse (también las religiosas) y el bien común quedó sometido al bien personal. Salustio se alza contra la corrupción de la virtus republicana para recuperar la dignidad perdida y criticar el degradado estado social de Roma.

 

Destaca en las obras de Salustio su capacidad para penetrar en el alma de los individuos, a quienes somete a un profundo estudio psicológico. Coloca a los personajes en el centro del desarrollo narrativo hasta el punto de que son más ellos que los propios hechos quienes dirigen el hilo del relato. A través de sus acciones y de sus personalidades comprendemos qué va sucediendo y por qué sucede. Junto a los individuos también cobran importancia los partidos o facciones políticas. Salustio será el primero en reflejar la clásica división entre optimates y populares.

 

Como político, su vida estuvo marcada por el escándalo y las intrigas. Las noticias que nos han llegado sobre sus actuaciones, en especial mientras estuvo en África, dicen poco a su favor. Por eso resulta tan llamativo el carácter moralizante de sus obras históricas. En todo caso, y dejando a un lado esta paradoja, Salustio es considerado el primer gran historiador propiamente latino y el precursor de un método historiográfico después seguido por muchos otros, entre los que destacará Tácito. Fue el primero en abandonar el sistema de “anales”, predominante en Roma, y centrar su trabajo en monografías sobre sucesos concretos, con un estilo narrativo muy característico y novedoso para su época.

En colaboración con QAH|Metahistoria

Vía| Extracto del libro en preparación “Vida y obra de los grandes historiadores”

Imagen| Cicerón denunciando a Catilina, Jugurta capturado

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