Salud y Deporte 


Salud y Enfermedad: Un difícil equilibrio fisiológico

La salud y la enfermedad son dos conceptos recurrentes que usamos diariamente en gran parte de nuestras conversaciones interpersonales tanto con familia como con amigos, pero… ¿realmente sabemos lo que significan, no a nivel de uso común sino científicamente?

Ambos términos llevan ligados al ser humano desde su aparición en el mundo aunque no se acuñaron como tales hasta la época de florecimiento de la antigua Roma; y por lo tanto las palabras literales aparecieron por primera vez en latín, de forma que: Salud viene de salus, utis siendo un concepto absoluto y abstracto y Enfermedad de infirmitas que significa, al cambio, falto de firmeza o de estabilidad y que a su vez resulta ser la antítesis del primero. Sin embargo y aunque ambos conceptos son familiares para nosotros desde la más tierna niñez, son sucesivamente remodelados a lo largo de nuestras experiencias personales y afinados en nuestra evolución hacia la madurez adulta.

A lo largo de la Historia una gran multitud de teóricos médicos desde Hipócrates de Cos –padre griego de la Medicina famoso por sus tratados y por su juramento hipocrático– pasando por Claude Bernard –padre de la medicina experimental– hasta pensadores humanistas como René Dubos y Moshé Feldenkrais, han tratado de modular su significado, añadiendo esferas susceptibles de análisis y alejando el concepto que en principio era dicotómico y absoluto hacia otro más bien intermedio que posee una extensa escala que separa la salud de la enfermedad –que a su vez permite la aparición de otro concepto importante: la promoción de salud, que explicaremos más abajo–.

Entonces, según el punto de vista del teórico que lo enuncia tenemos varias definiciones básicamente humanistas de la salud y la enfermedad:

“La salud se mide por el impacto que una persona puede recibir sin comprometer su sistema de vida. Así, el sistema de vida se convierte en el criterio de salud. Una persona sana es aquella que puede vivir sus sueños no confesados plenamente.”

Moshé Feldenkrais.

“La salud es principalmente una medida de capacidad de cada persona de hacer o de convertirse en lo que quiere ser.”

René Dubos.

“La salud es el equilibrio dinámico de los factores de riesgo entre el medio y dentro de ciertos parámetros.”

John de Saint.

Si bien todas las definiciones pueden ser acertadas dependiendo del punto de vista inicial que se pretenda atajar, resulta imposible entender la Salud y la Enfermedad sin una extensa cosmovisión de todas las esferas o parámetros que pueden ser afectados en la vida de una persona que desencadenen en mayor o menor medida el desplazamiento de su status vitae hacia la salud o la enfermedad, y por esta razón la mejor definición es la que ha enunciado y reformulado la OMS desde 1948 hasta 1992 –última ocasión en la que se ha modificado– y que reza:

“La salud es un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades y en armonía con el medio ambiente.”

Salud Mental

Salud Mental

Esta definición no ha carecido de controversia ya que a su vez necesita que el concepto bienestar sea enunciado en términos de salud, lo que no resulta sencillo y abre un enorme abanico de posibilidad y escalones intermedios; al igual que el abstracto y subjetivo de armonía con la naturaleza. Por estas razones, lo más factible es enunciar la locución oficialista de la OMS de una forma distinta y considerablemente más pragmática, en lo que quedaría como:

“Salud es la eficiencia funcional y metabólica de un ser vivo que tiene capacidad de adaptación frente al medio que le rodea y le permite superar los desafíos que se le presentan.”

 

Curiosamente, esta definición no se aleja demasiado de la clásica idea griega de principio de toda enfermedad –y por lo tanto falta de salud– que venía dada por un desequilibrio de los humores o desadaptación al medio; que además podría extrapolarse sin problema a especialidades complejas y a entes patológicos difícilmente definibles como los que se encuentra en psiquiatría.

Luego, podemos llegar a la conclusión que la Salud es un estado biológico no absoluto y modulable aplicado a términos de adaptación fisiológica y que por lo tanto es susceptible de ser intervenido o modificado. Es desde este punto de donde nace el concepto que comentábamos anteriormente de: promoción de salud.

Triángulo de la Salud

Triángulo de la Salud

La promoción de salud es el proceso en el cual incrementamos nuestro estado de buena adaptación o eficiencia hasta el máximo biológico que nuestra herencia genética –de la que dependemos– nos permite o bien en el que nos alejamos del estado de enfermedad clínica –en el caso de que nuestro genoma lleve información que nos haga potencialmente predisponentes a ciertas enfermedades, id est factores de riesgo genéticos no modificables–. Ergo, si podemos evitar o, al menos, dificultar la aparición de la clínica de las enfermedades a las que estamos predispuestos y llegar a nuestro tope de salud, ¿cómo lo hacemos?

Según la OMS los principales determinantes de la salud que son sujetos a ser modificables por el individuo o por la sociedad son:

Entorno social y económico

Medio ambiente físico

Estilo de vida y comportamiento individual

Esferas de la Salud

Esferas de la Salud

Y más concretamente:

Ingresos y estatus social: unos ingresos altos o moderados y un estatus social que permita la compatibilización de la vida profesional y personal/familiar disminuye las posibilidades de padecer ciertos tipos de enfermedades, y en cambio puede favorecer la aparición de otras en lo que resulta ser una difícil situación en la balanza del exceso o el defecto.

Redes de apoyo social: las políticas sociales evitan la marginación de ciertas personas y permite reinsertarlos en la sociedad de forma que se evita que sean propensos a enfermedades tanto mentales –depresión fundamentalmente, y otros síndromes desadaptativos– como físicas –infecciones, VIH, etc–.

Educación y alfabetización: promociona la capacidad de adaptación y el conocimiento del medio lo que suele suponer mejores prácticas prosalud como pueden ser una dieta equilibrada o evitar situaciones potencialmente dañinas.

Condiciones de trabajo y empleo: gran cantidad de los factores de riesgo adquiridos son laborales en casos en los que se trabaja con sustancias tóxicas, en los que el propio trabajo incrementa el riesgo a sufrir accidentes o en los que supone un incremento de la tensión mental o la ansiedad.

Entornos sociales: los entornos sociales influyen ampliamente en el estilo de vida que llevan las personas así como el acceso a nutrientes, a atención sanitaria o la exposición a tóxicos y situaciones potencialmente dañinas. Hay formas de vida más saludables que otras. Por ejemplo: comer sano, hacer ejercicio físico frecuentemente, evitar tóxicos como el alcohol, el tabaco o las drogas, relacionarse socialmente, evitar prácticas de riesgo, etc… favorecen un estado de vida sano.

Entornos físicos: el clima y la situación geográfica supone un importante factor del entorno sobre nosotros. Verbigracia, los climas cálidos o tropicales suelen predisponer a contraer enfermedades de tipo infeccioso, especialmente víricas o bacterianas.

Prácticas de salud personales y habilidades de afrontamiento: la buena higiene y las revisiones periódicas de salud favorecen la promoción, al igual que la buena adaptación y la relativización de los problemas personales puede ayudar a no caer en ciertas patologías –fundamentalmente mentales aunque también somáticas–.

Desarrollo infantil saludable: un correcto desarrollo y evolución infantil y una dieta adecuada según la edad nos permiten llegar hasta nuestros límites biológicos tanto físicos como intelectuales, de forma que el defecto de nutrientes o la no aparición de desafíos pueden suponer una lacra importante en nuestro desarrollo a la edad adulta.

Servicios de atención médica: una sanidad rápida y eficiente puede permitir que los casos clínicos más graves no lleguen a darse así como que la tasa de morbilidad o mortalidad de ciertas patologías descienda considerablemente.

Cultura: según varios estudios sociales, las personas con niveles socioculturales altos presentan mejor adaptación frente a todo tipo de enfermedades en igualdad de situación genética.

Mientras que los no modificables pero que sí podrían ser modulables mediante fármacos o intervenciones médico-quirúrgicas son:

Biología y genética: predisposiciones personales o familiares a padecer un tipo u otro de enfermedades, dolencias o trastornos, o en cambio, a que sean menos frecuentes.

Género: el género masculino predispone generalmente a ciertas patologías de clase cardiovascular y protege frente a otras, como el femenino hace predisponentes las enfermedades relacionadas con la inmunidad o con el metabolismo y protege frente a otras –especialmente antes de la menopausia– como las cardiológicas.

Consejo Ejecutivo de la OMS

Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud

La Carta de Ottawa de la OMS para la promoción de salud de 1986 declaró que el mantenimiento y la promoción de salud se logran a través de diferentes decisiones y combinaciones individuales y colectivas aplicadas sobre el bienestar físico, mental y social, en lo que se considera frecuentemente: el Triángulo de la Salud.

Siendo la salud un estado tan importante, modificable y objeto de cambio, todos nosotros deberíamos comprometernos firmemente a invertir en este valioso recurso que acentúa positivamente nuestras habilidades sociales, físicas y personales y que amplifica la probabilidad de éxito en nuestra vida.

 

Vía|WHO

Más información|Redalyc, NML

Imágenes|SaludSalud Mental, Triángulo Salud, Esferas Salud, WHO

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