Historia 


Salsipuedes, historia negra del Uruguay

Para el investigador E. Pocerno la matanza de Salsipuedes, el 11 de abril de 1831, constituyó una acción genocida, planificada con engaño y premeditación, para exterminar a la población charrúa. El genocidio charrúa había permanecido oculto por casi 180 años al Parlamento, la prensa y los libros de historia a través de una especia de “pacto de silencio“. Los supervivientes -mujeres y niños- fueron entregados como sirvientes a las familias acaudaladas de Montevideo.

La confrontación de Salsipuedes es el resultado de un enfrentamiento prolongado durante más de tres siglos entre blancos e indígenas por el territorio. Las poblaciones indígenas, habían apoyado de forma incondicional durante las guerras de independencia contra España, en primer lugar, y Portugal posteriormente al General José Artigas (1764-1850), padre de la nacionalidad uruguaya. La población charrúa y guaraní llamaba “padre iluminado” a José Artigas, pero la ruina de éste tras su derrota ante Ramírez en Paraná fue también la tragedia de esta poblaciones indígenas. Artigas defendía con respeto y consideración la integración de las poblaciones negras e indígenas en la nueva nación del Uruguay. El presidente de la nueva República, Fructuoso Rivera, iniciará un “programa” de erradicación del indio como forma de “barbarie” que impedía el “progreso” del país. Una excusa que llevaba implícita la petición de los hacendados cuyas tierras limitaban con los territorios ocupados por los charrúas limitando la expansión territorial de sus propiedades. Se impuso el valor jurídico de la “propiedad” con respecto a las necesidades de alimentación y supervivencia de los grupos autóctonos uruguayos.

El engaño, perfectamente orquestado por Rivera (primer ministro de Uruguay 1830-1834), utilizó la excusa de realizar una incursión armada a Brasil para arrear ganado. Con éste pretexto los caciques charrúas debían reunirse con el ejército riverista junto al arroyo de Salsipuedes el 11 de abril de 1831. Allí fueron traicionados, masacrados y olvidados. Aunque la “guerra contra los charrúa” no terminaría en Salsipuedes, la población charrúa fue acorralada, perseguida, exterminada y sometida a servidumbre hasta casi la extinción. En 1833, el viejo cacique Vaimaca Pirú, su curandero Senaqué, el guerrero Tacuabé y la india Guyunusa fueron vendidos a un empresario francés que los embarcó rumbo a París para exhibirlos como objetos exóticos. Los cuatro son conocidos como “Los Últimos Charrúas.”

Cacique Charrúa

El cacique charrúa Vaimaca Pirú hacia 1822. Dibujo de Delaunois, 1833.

Los charrúas no desaparecieron, fueron exterminados, hubo genocidio preparado y ejecutado por el primer presidente uruguayo, en una acción planificada y cobarde, en que unos 1000 soldados dieron cuenta de unos 350 charrúas, apenas se fugaron 50 que luego fueron perseguidos con odio hasta las fronteras del Estado. Y así terminó el pueblo charrúa, desmenuzado, y así se olvidó su cultura y su lenguaje.” Eduardo Picerno, El genocidio de la población charrúa

Durante más de 150 años, la historiografía oficial del Uruguay sostuvo que la etnia charrúa se había extinguido completamente. Con el nacimiento de la República los grupos indígenas serán presa de la deculturación, las enfermedades infecciosas (viruela y sarampión), del enfrentamiento constante con el ejército nacional y la perdida del territorio de caza y recolección. Hoy en día, el 11 de abril es celebrado en Uruguay como el Día de la Nación Charrúa y se organiza una cabalgata hasta el lugar de la matanza donde se realiza un homenaje en honor a los caídos.

También en QAH| Tehuelches, memoria de un pueblo olvidado

Fuentes| El genocidio de la población charrúa, Eduardo Picerno. Fernando Klein (2007). «El destino de los indígenas en Uruguay». Nómadas, revista crítica de ciencias sociales y jurídicas  Escuela Digital Nuestra Tierra  El genocidio de los charrúas. Discurso, Poder y Multiculturalismo 

Imagen| W. Commons

En colaboración con QAH| iHistoriArte

RELACIONADOS