Historia 


Salamanca, Roma la chica

Universidad de Salamanca, clave en el desarrollo de la historia de esta ciudad

Oculta bajo el dorado de su piedra Villamayorense, la historia de Salamanca es la de una ciudad, como escribiera el gran Lope de Vega, favorecida del cielo. Arrebatada a los Vacceos por Aníbal en su avance por la Iberia del siglo tercero antes de Cristo, ocupada por los Alanos tras la caída del Imperio romano y tierra de nadie durante la ocupación musulmana, la antigua Helmántica empezará a posicionarse entre las ciudades más destacadas de España tras la conquista de Toledo por Alfonso VI el Bravo quien impulsó la repoblación de la ribera del Tormes que iniciase en la centuria anterior Ramiro II.

Salamanca en la baja edad media

Salamanca en la baja edad media

Pero más allá de la consiguiente evolución demográfica derivada de las guerras, hambrunas y enfermedades bajomedievales, el crucial acontecimiento que marcará el devenir de la ciudad será la fundación, en 1218 del studium generale, germen de la celebérrima universidad “que a París y Bolonia excede en letras” y que situará a Salamanca en una posición preeminente a lo largo de los siguientes siglos. El crecimiento imparable de una ciudad por la que irán pasando los grandes nombres del saber en la modernidad española hará que urbanísticamente la ciudad castellana sufra una notable transformación en la que destacará sobremanera la nueva fisonomía de sus edificios.

A este cambio contribuirá fundamentalmente una pequeña nobleza enraizada en la ciudad con nombres como don Rodrigo Maldonado de Talavera quien promoverá la construcción de la archiconocida Casa de las Conchas y bajo cuyo patronazgo se construyó la capilla de Talavera en el claustro de la catedral y otros como el Arzobispo Fonseca a quien entre otras debemos la llamada casa de las muertes.

Pero será sin duda el impulso real, manifestado en la fachada de la universidad salmantina, quien termine de dotar a la ciudad castellana de su impronta característica. Poco a poco esa filigrana decorativa que había aparecido en las cresterías de los edificios o en el interior de sus patios, a las que Diego Ortiz de Zúñiga otorgase el nombre de Plateresco, y que se inserta definitivamente en la susodicha fachada, se irá trasladando a las portadas monumentales de edificios tan significativos como el convento de los dominicos o la nueva catedral que por entonces comienza su construcción.

Patio de las escuelas menores

Sin embargo, con la llegada del nuevo siglo el esplendor de Salamanca irá perdiendo parte de su brillo. Si bien los Austrias Menores, y en especial Felipe III, contribuirán a engalanar la ciudad con obras como la majestuosa Clerecía será una riada, la de san Policarpo, acaecida el 26 de Enero de 1626, la que frene el desarrollo urbanístico de una ciudad que habrá de centrar sus esfuerzos en la recuperación de la zona de los arrabales donde más de 450 viviendas fueron completamente arrasadas.

Este parón en el desarrollo de una ciudad que había iniciado la Edad Moderna como cabeza cultural del reino y lugar privilegiado económicamente por su importancia en el terreno del textil, no será definitivo. El siglo XVIII terminará de definir una ciudad en la que su Plaza Mayor se convertirá en construcción paradigmática de esta tipología. Pero de este nuevo siglo y de su emblemática plaza hablaremos en otra ocasión.

Vía| ESPERABÉ ARTEAGA, E. Salamanca en la mano. Ediciones españolas. 1941.Madrid 2ª edición
GONZÁLEZ GARCÍA, M. Salamanca, la repoblación y la ciudad en la baja edad media. Salamanca. Centro de estudios salmantinos, 1973.
Más Información| LLOPIS LLOPIS, S. Apuntamientos para una historia de la municipialidad de Salamanca. Salamanca 1962
Imagen| Universitas Studii, Mapa, Patio Escuelas menores
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