Salud y Deporte 


¿Sabías que la grasa puede ser un nutriente antiobesidad?

El sobrepeso y la obesidad tienen un gran impacto en la salud mundial

El sobrepeso y la obesidad tienen un gran impacto en la salud mundial

El sobrepeso y la obesidad tienen un gran impacto en la salud mundial. Su prevalencia ha  aumentado rápidamente en todos los países industrializados en las últimas décadas y la  diabetes y la hipertensión son consecuencias directas. Por tanto, actualmente son numerosos  los sectores implicados en el estudio de nuevas alternativas capaces de reducir la incidencia de  esta patología tan extendida.

Estudios recientes han identificado determinados nutrientes con efectos potencialmente  antiobesidad. Paradójicamente a lo que se podría pensar, las grasas (concretamente los  ácidos  grasos poliinsaturados) podrían ser uno de estos nutrientes con poder  antiobesogénico.

Según recomendaciones dietéticas de la Organización Mundial de la Salud, estas grasas deberían suponer entre un 6-10% del total de la energía de la dieta.

¿Sabías que la grasa puede ser un agente antiobesidad?

Parece que las grasas poliinsaturadas son capaces de inhibir enzimas claves responsables de la síntesis de lípidos  y de mejorar la oxidación de éstos entre otras posibles acciones. Sin embargo , a pesar de una gran cantidad de investigaciones , los mecanismos moleculares precisos responsables de ese efecto antiobesidad siguen sin conocerse.

Las ácidos grasos poliinsaturados se pueden clasificar en omega-3 (presente en frutos secos, pescado azul, etc.) y ácidos grasos omega- 6 (presente en aceites vegetales como el de girasol, carnes, lácteos, etc). Según recomendaciones dietéticas de la Organización Mundial de la Salud, estas grasas deberían suponer entre un 6-10% del total de la energía de la dieta. Además de este posible beneficio, el omega 3 y el omega 6 tienen otras ventajas para nuestra salud, manifestadas siempre y cuando se mantenga un equilibrio entre ambos. Posibles desequilibrios, fácilmente producidos en nuestra dieta occidental actual, pueden desencadenar efectos proinflamatorios perjudiciales para la salud.

Así pues, hemos de tener en cuenta que la ingesta racional de grasas (procedentes preferentemente de alimentos naturales poco manufacturados) en nuestra dieta es indispensable, siempre y cuando llevemos una alimentación equilibrada y balanceada. El consumo diario de pequeñas porciones de aceite de oliva y frutos secos y de, mínimo dos veces por semana, pescado azul, entre otros alimentos, pueden ayudarnos a prevenir la obesidad y otras patologías asociadas a la misma.

Vía| Trigueros, L et al.

Más información| BioGalia

En QAH| Superalimentos: rarezas nutricionales, Obesidad y actividad física: datos que desconocías. 

Imagen| Sobrepeso, Ácidos grasos.

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