Economía y Empresa 


¿Sabes que vivimos en tiempos VUCA?

El 11 de septiembre de 2011 diecinueve miembros de la red yihadista Al-Qaeda secuestraron cuatro aviones de línea que impactaron contra tres objetivos: las dos torres gemelas del World Trade Center en Nueva York y el Pentágono en el estado de Virginia. El cuarto avión pretendía destruir el Capitolio de los Estados Unidos pero no llegó a destino y se estrelló en Pensilvania. Los atentados, que causaron más de  6000 heridos y la muerte de 2973 personas, provocaron una reacción de temor generalizado en todo el mundo que alteró y cambió las políticas internacionales de seguridad aérea. Tras el ataque terrorista, la US Army War College (USAWC), una de las tres universidades de servicios de alto nivel del Departamento de Defensa de Estados Unidos, no dejó de preguntarse cómo no pudieron prever esos ataques y en qué competencias claves debían empezar a formar a sus futuros líderes militares. Durante ese proceso de reflexión interna recuperaron un término utilizado tras el fin de la Guerra Fría: VUCA.

En el mundo VUCA todo cambia con rapidez

Vivimos en un mundo VUCA

El acrónimo en inglés VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity) se emplea cada vez con  más frecuencia para describir el nuevo entorno en el que operan las organizaciones. Cuando decimos que vivimos en un mundo VUCA lo estamos visualizando con cuatro rasgos diferenciales:

Volatilidad: asociada al ritmo, dinámica y velocidad de cambio.

Incertidumbre: relacionada con el incremento de situaciones impredecibles e inesperadas.

Complejidad: muchas fuerzas afectan simultáneamente y la relación causa-efecto es difusa.

Ambigüedad: asociada a la falta de claridad que da pie a interpretaciones diversas.

La revolución digital ha provocado una explosión de innovación sin precedentes. El mundo está conectado, circula a gran velocidad, se han multiplicado los intercambios y la posibilidad de controlar tantas variables se ha evaporado; todo se ha vuelto más complejo, más efímero, menos claro. Nuevas tecnologías disruptivas han amenazado de muerte sectores enteros de actividad (y de empleo) que hace un par de décadas parecían inexpugnables; el sector servicios, el tecnológico, el industrial o la banca operan ya en entornos en los que las reglas del juego han cambiado.

El VUCA ha llegado para poner a prueba a las empresas y su talento. La estrategia, la planificación y la toma de decisiones cobran niveles extraordinarios de dificultad, y aquellas organizaciones que posean mejores sistemas de información y traducción de conocimiento tendrán más posibilidades de adelantarse a los cambios. Es el momento de aprender, aprovechando la tecnología y el big data, a traducir la complejidad y a desmenuzarla en hitos de simplicidad que permitan tomar decisiones adecuadas. Las empresas y entidades deberán adaptar sus modos de gestión y, sobre todo, formar a sus miembros para que sepan actuar en escenarios diferentes y cambiantes. El tejido humano de una organización es probablemente su dimensión más difícil de imitar y el que marcará la competitividad: empleados con iniciativa, creatividad y curiosidad que sean capaces de reinventarse profesionalmente de manera continua serán imprescindibles.

Sin embargo, pese a la complejidad, este mundo VUCA puede convertirse en una oportunidad de explorar nuevos territorios y encontrar la mejor versión de nosotros mismos para adaptarla a nuestro ámbito laboral. Ningún mar en calma hizo experto a un marinero así que seamos valientes y hagamos de la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad una ventaja de la que poder sacar provecho.

Cuando los chinos quieren maldecir a una persona le dicen: “Ojalá vivas tiempos interesantes”; no sé si serán muchos los chinos que lo han deseado pero estos tiempos de cambio, sin duda, interesantes son.

Vía|depro

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Imagen| growthandprofit

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