Jurídico 


¿Sabes que es una empresa de tendencia?

Empresas de tendenciaEl Sr. Rafael comenzó a trabajar para el Partido Popular en el 1991, con un sueldo de 6.489,12 euros al mes. El 18 de julio de 2011 su contrato se suspende a causa de una excedencia forzosa: le nombran consejero de presidencia del Principado de Asturias, en el ejecutivo presidido por Álvarez Cascos (Foro Asturias). El 26 de mayo de 2012, tres días después de que el PSOE de Asturias consiguiera que Javier Fernández fuera nombrado presidente del Principado, el empleado recupera su puesto de trabajo en la sede central del PP, en Madrid.

Casi un mes después el partido decide despedirle por «ofensas verbales al empresario y transgresión de la buena fe contractual», debido a unas declaraciones públicas en las que se oponía duramente a la reforma de la ley electoral propuesta por el Gobierno del Partido Popular. El demandante reclama que su despido debe considerase nulo por entender que se debe a una represalia y vulnera su libertad de expresión. El Partido Popular se defiende alegando que un partido político es una empresa de tendencia, y por tanto no puede permitir determinadas declaraciones de sus trabajadores que perjudiquen la imagen del partido, por lo que el despido debe considerarse procedente.

Pues bien el TSJ de Madrid, en su sentencia de 8 de julio de 2014, ha entendido que el despido no es ni nulo ni procedente, sino que debe considerarse improcedente. La sentencia argumenta que:

« (…) no puede negarse que la decisión de la empresa de despedir al trabajador está vinculada a las declaraciones que realizó pero esta vinculación no es, desde nuestro punto de vista, lesiva de sus derechos fundamentales

Es precisamente la decisión de no despedir en su día lo que, desde nuestro punto de vista, excluye la lesión del derecho fundamental y sitúa el debate en otro aspecto ya apuntado: la disonancia ideológica. (…). Y es también la disonancia ideológica una vez el vínculo laboral está activo la que excluye la lesión del derecho fundamental invocado pues lo que evidencia no es una represalia o un fin desviado, sino una absoluta falta de confianza en el actor como sujeto capaz de preservar y representar la ideología empresarial, falta de confianza que permite despedir al actor, pero de forma indemnizada»

Esta sentencia pone de manifiesto que hay determinadas empresas, comúnmente denominadas como «empresas ideológicas» o «empresas de tendencia», que pueden exigir a sus trabajadores cuando menos cierta reserva en la expresión de sus opiniones. Sin duda, si este mismo caso se hubiera dado en una empresa «neutra» ideológicamente, el caso seguramente hubiera sido considerado nulo.

El límite sobre qué tipo de empresas pueden considerase como ideológicas y cuales no es siempre una línea delgada que debe definir la jurisprudencia. Esta claro que un partido político lo es pero: ¿una editorial? ¿un periódico? ¿un colegio, una universidad un hospital privado?

imagen| Empresas de tendencia

Mas información| Texto completo de la sentencia

 

RELACIONADOS