Reflexiones 


S.O.S. Creo que mi hijo tiene anorexia… ¿Qué hago?

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Es frecuente que los padres que acuden a consulta con su hijo que padece esta enfermedad lleguen culpabilizados por no haberse dado cuenta del problema. Y así es, los últimos en saberlo por paradójico que parezca suelen ser ellos. No es nada fácil dado que tienden a esconder muy bien los síntomas.

Para poder detectar la enfermedad es importante prestar atención a la conducta que presenta la persona, de manera especial a:

Lo relacionado con el cuerpo y la comida:

– Preocupación por el alimento, la persona piensa constantemente en comida a pesar de no comer. Tendencia a cocinar, ser expertos en nutrición etc…

– Miedo a engordar.

Imagen corporal tendente a la delgadez, cada vez está mas delgado o continuas oscilaciones de peso.

– Vómitos y abuso de laxantes

– Dieta restrictiva, deja de comer determinado tipo de alimentos, sobre todo pan, pasta, embutidos y dulces.

– Ingerir alimentos lentamente, corta los alimentos en trozos pequeños, se los mete en la boca en pequeñas cantidades y los mastica prolongadamente.

– Ingestas clandestinas, come a escondidas, durante el dia o la noche en horarios diferentes a los horarios de las comidas de el resto de la familia.

– Presencia de atracones: sensación pérdida de control sobre la ingesta.

– Las explicaciones engañosas acerca del peso, a todas las razones que puede dar para haber perdido o ganado peso en los últimos meses: ansiedad, malestar general, dolores de tripa, hiperactividad…

– Negación de la enfermedad

Lo relacionado con el aspecto social y personal:

– Las explicaciones engañosas acerca del peso, a todas las razones que puede dar para haber perdido o ganado peso en los últimos meses: ansiedad, malestar general, dolores de tripa, hiperactividad…

– Tendencia al aislamiento social y evitación de los demás (principalmente cuando se encuentran mal) ó bien dependencia extrema.

– Mentiras y discusiones familiares frecuentes.

– Competitividad, comparaciones con los otros.

Excesiva implicación en los problemas ajenos.

Preocupación excesiva sobre qué pensarán los otros y tendencia a complacer constantemente por miedo al conflicto.

Perfeccionismo, muy críticos y autoexigentes consigo mismos.

Dificultad para expresar sus emociones y sentimientos.

 ¿Qué hacer cuando se sospecha la posibilidad de que algún familiar o amigo padezca esta enfermedad?

Lo primero es ponerse en contacto con un profesional especializado en este tipo de problemática. No dejar pasar tiempo porque los síntomas se agudizan.

Ver más allá de los síntomas de cuerpo y la comida. La problemática real que presenta una persona que padece este trastorno tiene que ver no sólo con la imagen sino con la autoestima, la seguridad en uno mismo, la capacidad para adaptarse y la dificultad para manejar los problemas de la vida cotidiana. Es importante abordar tanto lo afectivo como lo relacionado con la comida de manera simultánea.

Es importante no minimizar el problema. Es cierto que, hoy por hoy, debido a la presión social que se ejerce sobre el cuerpo y la asociación delgadez igual a éxito, hay una tendencia a normalizar lo que es una patología muy grave.

Conviene fomentar el diálogo desde la comprensión y ofrecer ayuda. No presionar con la comida sino con la importancia de conseguir su felicidad y bienestar emocional.

Si conseguimos ver la enfermedad no como un problema familiar sino como un reto familiar conseguiremos beneficios como unión, cohesión, complicidad…que ayudarán al alta de su hijo.

 

Imagen| Madre e hija

En QAH| Anorexia y Bulimia; más allá del cuerpo y la comida

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