Patrimonio 


Ron Hicks, un impresionista del siglo XXI

”His paintings draw viewers into the very personal worlds of stolen kisses, handwritten letters and mysterious bedroom scenes”

Sobre el universo de Ron Hicks

 

Exactly what he wanted (Ron Hicks)

Aunque para un historiador del arte es difícil (por no decir imposible) establecer una fecha exacta de inicio o final de una corriente artística, es indudable que cada movimiento tiene una cronología marcada que nos ayuda a situar un estilo en un contexto histórico y geográfico determinado. Por ello, es cuanto menos curioso comprobar que las obras de Ron Hicks, que nos retrotraen al bohemio París vanguardista de principios del siglo XX, no corresponden a un pintor contemporáneo de Renoir y Sorolla, sino a un artista nacido en Columbus, Ohio, en 1965. 

Hijo de un conductor de camiones y de una terapeuta ocupacional, Hicks creció en un barrio de Denver, Colorado, y desde niño tuvo claro que quería ser artista. En un ejercicio de memoria no exento de imaginación, la escritora Gussie Fauntleroy rememora el primer contacto de Hicks con el arte: estando en el colegio, un profesor le preguntó que qué quería ser de mayor. El avispado Ron, que contaba seis años por entonces, cortó por la mitad una hoja de papel y dibujó un artista en la primera mitad y un mecánico cambiando las llantas de un coche en la segunda mitad. Su vocación estaba clara. 

A medida que Hicks iba desarrollando su talento, y de vuelta en Columbus, su localidad natal, obtuvo una beca que le permitió acceder al Columbus College of Art and Design y, posteriormente, al Colorado Institute of Art in Denver. Mientras pintaba, Hicks decidió dedicarse a la ilustración para agencias de publicidad y revistas, pero uno de sus profesores, René Bruhin, le animó a centrarse en la pintura: ”Lo que dibujas es bonito. Pero es irrelevante, porque tú eres pintor”.

Hicks siguió su consejo y continuó pintando. Pronto creó una iconografia muy característica que remite claramente al impresionismo francés, con pinceladas deshechas y, en apariencia, poco detallistas, una gama cromática que alterna claros y oscuros y un aire atemporal que permite situar la obra en cualquier momento entre finales del siglo XIX y principios del XXI. Hicks defiende el uso de una paleta tenue para la recreación de escenas bucólicas y románticas. También apuesta por una vestimenta de principios del siglo pasado para dotar de mayor fluidez a sus pinturas.

La protagonista indiscutible de sus pinturas es la figura femenina, y pone especial atención en la representación idealizada del amor romántico. Algunas de sus obras más conocidas aluden a la idea del beso robado, furtivo, entre una pareja en una situación cotidiana. Es esta cotidianidad la que dota de una magia especial a sus pinturas, colocando ante el ojo del espectador momentos efímeros que no atraen su atención en la vida diaria.

También abundan las escenas de café y cigarro en un ambiente decadente decididamente francés, así como paisajes urbanos y campestres que podrían situarse en París o en la campiña francesa. Su faceta más desconocida tal vez sea el retrato. En estas piezas, los rostros representados focalizan la mirada y destacan sobre un fondo sin terminar que carece de importancia. Es cuanto menos curioso que no haya apenas figuras negras en sus obras, teniendo en cuenta que es un artista afroamericano. Las escasas personas de raza negra que retrata también tienen un aire irremediablemente añejo que recuerda al auge del jazz en Nueva Orleans.

Hicks ha tenido breves incursiones en el arte contemporáneo más abstracto, pero son sus pinturas de herencia impresionista las que le han hecho célebre. Entre sus influencias, el de Ohio menciona a los maestros alemanes del siglo XVIII y asegura sentirse atraído por el misterio que emanan sus obras: ”Me gusta que mis pinturas tengan un final abierto. Me divierte guiar al espectador en una determinada dirección, pero no dárselo todo. No hay un modo erróneo de interpretarlas”.

Las pinturas de Hicks alcanzan hoy los 10.000 dólares y tiene acuerdos de representación con galerías de Massachusetts, Colorado, California y Florida. Algunas de sus obras cuelgan de la pared de famosas estrellas estadounidenses, como el cantante John Legend. Él, mientras tanto, continúa pintando en su estudio de Denver.

Vía| Ron Hicks
Más información| Artsy , Newbury Fine Arts , New Masters Gallery , Palm Avenue Fine Arts
Imagen| Cafe Kiss , Exactly what he wanted , Tell me more , As if

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