Patrimonio 


El románico palentino crece

La provincia de Palencia, en la comunidad autónoma de Castilla y León, es considerada por muchos la región con mayor concentración de monumentos románicos de Europa, lo que la convierte en un destino muy apetecible para los amantes de este arte característico de los siglos XI y XII. Todos esos amantes están de enhorabuena, pues entre los encantos románicos de la provincia se suma uno nuevo: el descubrimiento de un friso escultórico en la iglesia de Quintanilla de la Berzosa.

Iglesia de San Martín vista desde el oeste.

La noticia saltaba el pasado 26 de marzo, pero el hallazgo tuvo lugar en septiembre de 2016, cuando José María Menéndez Jambrina fotografiaba algo que le llamó la atención en una grieta del edificio. El doctor en Bellas Artes se encontraba allí gracias a la celebración de un taller de “fotografía del patrimonio” celebrado por la conocida Fundación Santa María la Real, especializada en el arte románico y cuya sede se encuentra en la también localidad palentina de Aguilar de Campoo, a tan solo seis kilómetros de Quintanilla de Berzosa.

El templo es el único vestigio que queda en pie de este pueblo, anegado a comienzos de los años sesenta para la construcción del embalse de Aguilar (inaugurado en 1963). Desde su construcción entre los siglos XII y XIII el edificio ha sido retocado en numerosas ocasiones, por lo que es difícil aislar las partes originales. Algunas huellas del templo románico son visibles a los pies de la nave, en la espadaña, en el muro norte o en el interior del ábside. Entre los siglos XIV y XVII vivió la que sería una de sus renovaciones más integrales y en la que se añadió el granero en cuya grieta se halla el relieve. A pesar de estar prácticamente camuflada con el resto del muro por el paso del tiempo, le llamó la atención la talla de una piedra. Disparó su cámara una vez y otra. No daba crédito a lo que veía. Un hombre barbado bajo un arco, con faldones y corona, al más puro estilo antiguo, sujetando en las manos algo con toda la pinta de ser un cofre. Un poco más escondido se apreciaba una figura menor, como un niño, también bajo un arco.

A la izquierda, vista de la grieta donde tuvo lugar el hallazgo, muy cercana a uno de los capiteles que enmarca el acceso a la iglesia. Derecha, plano del templo donde se indica el pórtico de acceso (flecha verde) y la grieta indicada (línea roja).

El autor de las fotografías se marchó sin saber la transcendencia de su descubrimiento, ya que al ser el templo un bien estudiado y catalogado como BIC, estaba seguro que dicho relieve aparecería en los registros. Pero se equivocaba. Ninguno de los especialistas en arte medieval a los que consultó conocía la existencia del mismo. La sospechas crecían y decidió contactar a José Luis Calvo, responsable de Patrimonio del Obispado de Palencia. La bibliografía sobre el templo no solucionaba el entuerto, así que decidieron volver al lugar de los hechos para investigar el relieve con más ahínco.

José Luis Calvo y José María Menéndez Jambrina observan la grieta donde se esconde el relieve.

En ese momento pudieron ver la grieta desde su otro extremo, es decir, desde el interior del cuerpo que se añadió en el frente norte de la iglesia, al lado de su acceso, y que ha sido utilizado generalmente como granero. Desde el otro lado se aprecian otras dos figuras barbadas bajo arcos de medio punto, con una “gran detalle en la representación de las figuras, los rostros y su indumentaria”. Con tres figuras adultas masculinas y una menor la identificación parece clara y así se lanzan Calvo y Menéndez Jambrina: probablemente estemos ante una representación de la Epifanía o Adoración de los Magos. 

En primer plano se aprecia un hombre vestido con túnica larga, barbado y tocado con una especie de corona. Se encuentra bajo un arco de medio punto sostenido por un rudimentario capitel.

Lo siguiente que cabe preguntarse es cómo llegó un relieve de tal calidad a estar oculto entre dos muros, durmiendo el sueño de los justos, tan solo a unos centímetros de la portada principal. Desde un primer momento los expertos no han dudado en la datación de la obra, que por su material y estilo es claramente románica. Es probable que el relieve fuera trasladado en las reformas llevadas a cabo en la Edad Moderna, entre el XV y el XVII. El número de fieles aumenta y se decide ampliar la iglesia reutilizando sillares. ¿Pudo entonces el relieve ser utilizado como si fuese una piedra más en el cerramiento de ese muro? Esta acción lo ocultó con toda probabilidad a los ojos de todos pero ha permitido su conservación hasta la actualidad, cuando ha sido descubierto. Eso sí, por una feliz casualidad: una grieta fruto de algún temblor o corrimiento.

¿Qué sucederá ahora?, nos preguntamos nosotros. A la vista está que el relieve es prometedor aún apreciándose en estas condiciones. Es mucho aventurar que pueda retirarse de allí y ser estudiado, ya que requeriría de una inversión que no se tiene. Lo cierto es que el granero anexo al templo necesita más de una reparación (la propia grieta que ha dejado paso al relieve así lo demuestra). Quizá en un futuro no muy lejano Santa María la Real pueda estudiar con detalle esta pieza, atrayendo a más expertos y amantes del románico y aportando vitalidad a una zona que, como el relieve, esconde sus encantos para los más audaces.

Vía| El PaísAleteia

Más información| La Huella Románica

Imagen| Vista del templo (Flickr), Grieta (Flickriver), Plano (RománicoNorte)Calvo y Menéndez Jambrina (El País), Relieve (Aleteia)

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