Salud y Deporte 


Rodilla del corredor, ¿en qué consiste esta lesión?

El síndrome de la cintilla iliotibial o comúnmente conocido como “Rodilla del corredor” es una lesión que normalmente se da en los atletas de fondo, aunque a veces también tiene lugar en ciclistas. Esta lesión se caracteriza por la irritación de la región lateral de la rodilla, provocada por el roce y deslizamiento reiterado entre el tendón de la banda iliotibial y el epicóndilo externo del fémur. Esta lesión limita claramente el rendimiento del deportista. Esta patología consiste en una tendinitis de la banda iliotibial que en ocasiones puede estar acompañada de una bursitis.

Rodilla del corredor

Rodilla del corredor

Una vez que el atleta comienza la carrera el dolor suele aparecer a los diez o quince minutos del comienzo de la misma, intensificándose a medida que avanza el tiempo si no se detiene. La intensidad del dolor aumenta en trayectos cuesta abajo y en ritmos bajos de carrera, ya que el roce es mayor en torno a los 30º de flexión de rodilla y por lo tanto aumenta el tiempo de contacto entre el epicóndilo y la cintilla. Este problema es importante tratarlo ya que puede provocar el cese de la actividad deportiva.

Existen diferentes factores favorecedores de dicha lesión. Entre los factores intrínsecos se ha relacionado la rodilla del corredor con alteraciones de la pisada, mala alineación de los miembros y dismetría, así como a debilidad de los abductores de la cadera, en especial del glúteo medio, de forma que el tensor de la fascia lata intenta compensar el déficit y el aumento de su tensión origina la mayor fricción que desemboca en el proceso inflamatorio. Entre los factores extrínsecos como en otras patologías, tenemos el aumento en volumen o intensidad de los entrenamientos, carreras cuesta abajo, calzado inadecuado, así como falta de factores recuperadores necesarios entre entrenamientos (descanso, buena alimentación, masaje, etc.)

Esta lesión podemos detectarla a través de dos pruebas diferentes:

–          Prueba de Renne: aparición de dolor cuando el deportista realiza un apoyo unipodal efectuando una flexión de entre 30 y 40 grados.

–          Prueba de Noble: aparición de dolor cuando se efectúa una presión sobre la cara externa del cóndilo externo, tres centímetros sobre la interlínea.

Entrenamiento progresivo tras la lesión

Entrenamiento progresivo tras la lesión

Para la prevención de esta lesión son importantes los estiramientos de glúteo, cintilla iliotibial y fascia lata. Si la lesión ya ha aparecido y tenemos que tratarla lo principal es  interrumpir la actividad deportiva hasta que las molestias desaparezcan. En este tiempo podemos realizar musculación y valorar la necesidad de la utilización de plantillas especiales.  Además debemos tomar antiinflamatorios y aplicar crioterapia. También es conveniente ponernos en manos de un fisioterapeuta.  La infiltración con corticoides en la zona lesionada también puede reportar beneficios para el tratamiento.

Una vez recuperado, la vuelta a la carrera debe ser gradual, siendo mejor comenzar con entrenamientos cortos, de intensidad alta y en llano. Progresivamente encaminaremos nuestro entrenamiento a rodajes largos rodajes largos  con desniveles.

Normalmente si seguimos estas indicaciones la mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente y se recuperan bien, en caso contrario habría que intervenir quirúrgicamente en una operación sencilla.

 

Vía| Haefni

Más información|DrLópez, RodillaCorredor

Imagen|Haefnicom, Medicablogs

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