Derecho Mercantil, Jurídico 


Resolución de 10 de marzo de 2014 de la DGAET ¿infracción legal?

Es sabido por todos que, durante los últimos años, existe una firme intención por el Ejecutivo tanto regional, nacional como supranacional, por acabar con el fraude fiscal que tanto afecta al déficit público. En este marco, como cada año, la Dirección General de la Agencia Estatal Tributaria ha publicado en el BOE, su plan anual de control tributario y aduanero, en el que se contiene toda una batería de medidas legales y administrativas para luchar contra esta situación irregular.

Extraída de -http://aprendeconomia.files.wordpress.com/2013/04/atraco-a-impuestos.jpg

Del texto, entre otras cosas, cabe resaltar el cuarto párrafo contenido dentro del apartado control del fraude en fase recaudatoria, del que podemos extraer literalmente lo que sigue: Igualmente, se aplicará el nuevo supuesto de derivación de responsabilidad introducido en el art. 43.2 de la LGT, destinado a facilitar la acción de cobro contra los administradores de aquellas empresas que, carente de patrimonio embargable pero con actividad económica regular, realizan una actividad económica regular, realizan una actividad recurrente y sistemática consistente en la presentación formal de autoliquidaciones sin ingreso en efectivo.”

Muchos conceptos para resumirlos tan brevemente, a mi parecer. Vayamos por parte, el supuesto de responsabilidad al que se refiere el art. 43.2 LGT es un supuesto de Responsabilidad Subsidiaria, no de Responsabilidad Solidaria, aquí es donde se comete el primer error. El responsable solidario responderá de la deuda tributaria a la misma vez o, si se prefiere, en la misma posición que el deudor principal, en los supuestos contenidos en el art. 42 LGT. Sin embargo, el responsable subsidiario, sólo responderá previa declaración de fallido del deudor principal y los responsables solidarios (art.41.5 LGT), declaración que se produce en la fase de terminación del procedimiento de apremio ex art. 173.1.b. Es decir, que para que la actuación encomendada a la Agencia tributaria tenga virtualidad debería conllevar que no existiera un periodo voluntario y un periodo ejecutivo para el abono de la deuda tributaria por el responsable subsidiario, y a la par que no exista patrimonio embargable. Pero, entonces, si el deudor principal está desarrollando la actividad económica de forma regular, ¿cómo pretende que se declare fallido a éste? El hecho de que no exista patrimonio, no es significativo de que no se pueda atender a las deudas tributarias. Pensemos por ejemplo, en una SL de reciente creación que está en formación o que simplemente tiene su capital social, y que el primer año de actividad factura lo correspondiente pero, por las circunstancias que todos conocemos no comienza a cobrar lo facturado hasta el décimo mes desde el inicio de la actividad, habiendo tenido que aplazar las liquidaciones trimestrales correspondientes. ¿Es fallido  este deudor tributario, por el simple hecho de solicitar en varias autoliquidaciones sin ingreso en efectivo su aplazamiento? ¿Quiere decir esta directriz, que el procedimiento de declaración de fallido no va a ser contradictorio y con armas de defensa frente al responsable subsidiario para adelantar esta calificación de deudor?

Por otro lado, la Resolución del TEAC de 9 de junio de 2010 para unificación de criterio, número 00/1065/2010, establece que: “El artículo 37 de la Ley 230/1963 General Tributaria declaraba -como por otra parte también lo hace el 41.5 de la Ley 58/2003 que la ha sustituido-, que la declaración de responsabilidad subsidiaria estaba sujeta a la previa declaración de fallido del sujeto pasivo, es decir, a la declaración de su insolvencia. La declaración de fallido no es propiamente un título ejecutivo para actuar contra el responsable subsidiario y no forma parte, propiamente hablando, del procedimiento de declaración de responsabilidad subsidiaria, sino que es un presupuesto de hecho conforme al cual el procedimiento de derivación de responsabilidad es viable. Y en esto consiste precisamente lo que la doctrina científica denomina el beneficio de excusión, según el cual, antes de dirigirse contra el responsable subsidiario, ha de comprobarse y establecerse de manera no meramente formal que el deudor principal no puede hacer frente a la deuda, en todo o en parte, por carecer de patrimonio suficiente, teniendo en cuenta que no se trata de acreditar la total ausencia de bienes, sino la ausencia de bienes realizables.”

Finalmente, utilizar esta vía de responsabilidad frente a los Responsables subsidiarios, por el simple hecho de no realizar el ingreso efectivo de la deuda tributaria en el momento en el que se genera la autoliquidación de forma recurrente ¿no contraría el art. 65 LGT que prevé la posibilidad de aplazamiento y fraccionamiento de cualquier deuda en cualquier fase del procedimiento de recaudación?

Éstas y otras preguntas, son algunas de las que me planteo desde el pasado día 31 de marzo de 2014, con ansias de ver qué respuesta dará a estas situaciones la Agencia Estatal Tributaria.

 

Via| Nuevo supuesto de responsabilidad tributaria subsidiaria en la Ley General Tributaria

En QAH| Derivación de responsabilidad y objeto casacional

Imagen| Aprendeconomía

 

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