Economía y Empresa 


¿Resiste la economía a la ingobernabilidad? El impacto de 100 días sin Gobierno

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, en el pasado mes de marzo un 42,3% de los encuestados consideraba que la situación política actual es muy mala, y abril parece ir encaminada en el mismo sentido. Solo un rezagado 0,1% veía como “muy bueno” el panorama político español, que se caracteriza por sus ya más de 100 días sin gobierno.

Así es. El pasado 29 de marzo se cumplían cien días desde la celebración de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015.

Como es de esperar, la consideración sociológica tiene su fiel reflejo en el ámbito económico: ante malas expectativas, el consumo y la inversión se resienten. Y pese a que los ciclos trimestrales de la contabilidad nacional y la historia económica apuntan que las consecuencias de un impasse económico relucen a partir de los 3 meses, en España ya se deja sentir el embiste de la no gobernabilidad.

¿Cuán grave es la situación? Algunos llegan a comparar esta inseguridad con la fundada en 2003 por la participación de España en la invasión de Irak; no son buenos augurios. La incertidumbre que se ha generado ante la imposibilidad de alcanzar algún pacto y ella convocatoria de nuevas elecciones, afecta directamente a ciertos indicadores económicos que a continuación se exponen.

El primer trimestre de 2016 ha estado marcado por constantes desplomes y repuntes del Ibex 35, indudablemente influenciados por el tira y afloja de las negociaciones de los partidos políticos. Y es que en el parqué español destacan empresas con fuerte dependencia política, ya sea por su participación en sectores regulados (Telefónica, Repsol, Endesa), o por la ayuda recibida en algún momento por el gobierno (véase Bankia); otras, en especial las constructoras, suman a ello el declive de su sector por la crisis económica (FCC, Ferrovial, OHL).

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Desplomes y repuntes del Ibex 35

Siguiendo el hilo de las empresas, se ha detectado un cambio en el comportamiento de las mismas en cuanto a los planes de expansión en un horizonte próximo. Las previsiones indican que la inversión en bienes de equipo – considerada un baluarte para la recuperación económica e impulsada por las favorables condiciones financieras- sufrirá un duro estancamiento: pasará de un ritmo del 2% en los últimos meses de 2015 a un porcentaje cercano a 0 en 2016.

En cuanto a la inversión extranjera en España, la coyuntura socio- política actúa sino de freno, sí de obstáculo para el ánimo inversor. Las positivas expectativas de atracción financiera parecen no haberse cumplido, tal como muestra la práctica habitual de atrasar operaciones de capital extranjero. Pese a ello, el 44% de la capitalización bursátil española está en manos de extranjeros, encabezados por inversores institucionales de EE.UU., seguidos por los británicos y los franceses.

El mercado inmobiliario no resulta ajeno al caos político. El primer trimestre de 2016 acumula una caída en el sector de más del 20% (pérdidas estimadas en 650-800 millones de euros), lo cual implica una estabilización en la tendencia alcista que el sector registra desde hace un par de años. Pese a lo alarmante de las cifras, los gurús del sector aseguran que la ralentización en la compra de activos – también achacada a la falta de producto y a la calidad del mismo- no parece tambalear el proceso de recuperación inmobiliaria.

Bolsa, Inversión, Real Estate…  ¿Qué tienen en común todos estos indicadores? La confianza del consumidor, un factor clave para el impulso económico. Y no se debe infravalorar el término “consumidor”, pues, al fin y al cabo, todos los componentes de la actividad económica pasan por este rol (o, para quien no lo vea así, acaba viéndose afectado por él) : a) Economía doméstica o familias, b) Empresas y c) Sector público.

Impacto económico

Determinado por el ICC (Índice de Confianza del Consumidor), se calcula a partir de la situación actual de la economía familiar, de la economía española y del empleo, así como de las expectativas respectivas para los próximos seis meses. En cuanto a su medición, éste puede tomar valores que oscilan entre 0 y 200: valores superiores a 100 indican una percepción positiva de los consumidores, e inferiores a 100, negativa.

En lo que va de año, la confianza del consumidor ha caído un 11%, situándose en los 95,2 puntos en el mes de marzo (recordemos, valoración negativa al ser inferior a los 100 puntos).

Con estos datos sobre la mesa, solo queda esperar a que nuestros gobernantes decidan . La pregunta siguiente es ¿confiará el consumidor en ellos? Parece que aún queda mucho por hacer.

Vía| El Economista

Más información| El Periódico

Imagen|  Descenso económicoConfianza consumidor

 

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