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Rendimientos de capital inmobiliario tras la reforma fiscal de 2014

La reciente reforma fiscal ha introducido diversas modificaciones en el IRPF. Entre otras cosas se produce una rebaja en los tipos aplicables sobre la base general, que van a pasar de ser siete a ser cinco, esta rebaja se producirá en dos fases: la primera, en 2015, y la segunda, en 2016. Los tipos de gravamen máximo y mínimo se situarán respectivamente, en 2015, en el 47% y el 20% y, en 2016, en el 45% y 19%. Esto supone una rebaja puesto que los tipos actuales son el 52% y el 24,75%.

Concretamente, voy a referirme al régimen de incentivos para el alquiler de viviendas, analizando la tributación de los rendimientos de capital inmobiliario, percibidos por el propietario, y la tributación para el inquilino.

La reforma fiscal 2014 modifica el tratamiento fiscal de los rendimientos de capital inmobiliario

La reforma fiscal 2014 modifica el tratamiento fiscal de los rendimientos de capital inmobiliario

Desde el punto de vista del propietario, los rendimientos que percibe por el alquiler de la vivienda tributan en la base general del impuesto. Hasta ahora, tales rendimientos gozaban de una reducción del 100% para el caso de los arrendatarios que fuesen menores de 30 años y obtuviesen rendimientos netos superiores al Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) o de una reducción del 60% para el resto de casos.

Según lo previsto en la reforma fiscal de 2014, el propietario podrá aplicar a los rendimientos del capital inmobiliario que percibe una reducción del 60%, con independencia de la edad de los inquilinos. Esta medida entra en vigor el 1 de enero de 2015.

Este tipo de medidas están orientadas a fomentar el alquiler de viviendas, se pretende que los propietarios que saquen al mercado sus viviendas vacías, puedan beneficiarse de una minoración de la tributación del alquiler. La modificación efectuada por la reforma 2014 supone en todo caso una minoración del incentivo fiscal.

Desde el punto de vista del inquilino, hasta ahora este se podía beneficiar de una deducción en la cuota del impuesto, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico.

Dicha deducción, en el ámbito estatal es de hasta el 10,05% de los importes pagados por el alquiler, con un límite máximo de 9.040 euros anuales para rentas iguales o inferiores a 17.107,20 euros. Este porcentaje decrece de manera proporcional para las rentas que superan esta cuantía hasta los 24.107,20 euros. Adicionalmente, las Comunidades autónomas pueden establecer deducciones de este tipo. En Madrid, por ejemplo, la deducción prevista es del 20% de los importes pagados por el alquiler, con un límite máximo de 840 euros, siempre que concurran unos requisitos.

La situación actual se ve modificada por la reforma fiscal de 2014, en virtud de la cual se suprime la deducción para los contratos firmados a partir de fecha 1 de enero de 2015. Los contratos suscritos con anterioridad a dicha fecha se beneficiarán de un régimen transitorio.

Este régimen de deducciones surge con la vocación de impulsar el mercado del alquiler de vivienda, sobre todo en los jóvenes.

La reforma fiscal de 2014, en lo que se refiere a este tipo de rendimientos, lleva a propietario e inquilino a una situación peor que la de la normativa anterior. Estas medidas pueden tener como efecto que haya propietarios que decidan no declarar los alquileres, con el riesgo que eso conlleva.

Vía| Proyecto de Ley publicado en el BOCG, Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

Más información| Expansión

Imagen| Image courtesy of tungphoto at FreeDigitalPhotos.net

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