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Religiones, Estados y costumbres

Habitualmente escuchamos en la mayoría de países occidentales quejas sobre las costumbres en los países musulmanes. Se compara la situación en ellos con la situación aquí, consiguiendo lo que parece ser dejar en evidencia a los primeros, pues nosotros somos más abiertos. ¿Habéis pensado en eso alguna vez? ¿Creéis que en Occidente somos más abiertos y tolerantes porque no imponemos costumbres que pueden resultar irrespetuosas para otros? Yo sí he pensado en ello y mi conclusión es que usar ese razonamiento es más irrespetuoso de lo que parece. Os explico mi punto de vista:

Aquí la mayoría de los países, si no todos, son Estados aconfesionales o laicos, lo cual significa que un país no tiene una religión oficial y o bien no tiene problemas porque haya manifestaciones religiosas (el primer caso) o bien es completamente ajeno a las diferentes confesiones (el segundo). En definitiva, no tenemos necesidad de tomar como oficiales costumbres religiosas de ningún tipo, pero eso no implica que se puedan prohibir.

Sin embargo, los países musulmanes son conocidos con ese nombre precisamente porque no existe esa separación entre las instituciones gubernamentales y las religiosas; sus leyes, en buena parte, están basadas en el Corán, por lo que eso de criticar a los países musulmanes por sus leyes es simplemente criticar al Islam y criticar al Islam no hay que tomárselo a pecho porque es criticar una creencia, y en el ámbito de las creencias nadie es mejor que nadie.

¿Quién es más intolerante, el que prohíbe, por su religión, que una mujer enseñe la cara por la calle o el que utiliza eso como excusa para prohibir que una mujer lleve un pañuelo que le cubra la cara? Personalmente, el segundo. El primero actúa por convicciones (que pueden estar infundadas o no), y cree que está actuando como debe; el segundo, por línea general, lo hace como “respuesta” a lo que cree que es una barbaridad. Con ello, juzga subjetivamente un acto que le es ajeno por completo, el cual, precisamente por esa característica, debería juzgarse lo más objetivamente posible.

No sé si me he explicado con suficiente claridad, así que, para complementar lo dicho, voy a usar un vídeo con el que me topé mientras comenzaba a escribir esto. Lo ha sacado recientemente la Junta de Andalucía como parte de un programa de concienciación en favor de la inmigración:

Aquí se ven la postura que critico y la que defiendo. Por un lado, un hombre criticando que los inmigrantes no se adaptan a nuestra cultura y, por el otro, uno mostrando lo razonable que es esa actitud. Pero algo de lo que no hablan, y es lo que me gustaría dejar claro, es que no podemos equiparar la sanción que se le impone a una mujer occidental que no se cubre la cabeza en un país musulmán con la prohibición de que las mujeres musulmanas se cubran la cara que en ciertos países occidentales se piensa en poner. En el primer caso, la sanción es justa porque se incumple una ley (sea esta justa o no, eso es arena de otro costal); en el segundo, el motivo parece ser algo así como venganza o una actitud infantil de (como se dice vulgarmente) “rebota, rebota y en tu culo explota”.

¿Y vosotros, de parte de quién estáis, de Antonio o de Nicolás?

 

Vía| RAE

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Imagen| Web personal de Enrique Neira

Vídeo| Andalucía somos todos

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