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Fahrenheit 451 (que no Fahrenheit 9/11, la película sobre el atentado de las torres gemelas), es la película que el director de cine francés François Truffaut  rodó en 1966 bajo la corriente de la Nouvelle Vague (Nueva Ola), basándose en la  novela homónima del escritor estadounidense de misterio fantástico, terror y ciencia ficción, y autor también de los conocidos relatos reunidos bajo el nombre de Crónicas Marcianas, Ray  Bradbury.

A 451 grados Fahrenheit, es a la temperatura que arde el papel. Y sobre ello versa la novela/película. Englobadas bajo el género de ciencia-ficción, la película viaja al futuro hasta la sociedad de los años 90 en adelante y, aunque estéticamente no consigue acertar con la realidad actual: extraños artilugios en la vivienda para hacer “la vida más fácil”, trajes de neopreno arrugados, y extraños vehículos sobrevolando la ciudad, etc., consigue, en mi opinión, acertar de pleno en el contexto político, social y cultural y, aunque lo que la película quiere mostrar no es tan palpable a día de hoy, creo que no está nada lejos de lo que ocurre actualmente, es más, creo que se está cumpliendo aquello de: “la realidad supera a la ficción”. Me explico:

Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

En la novela/película las fuerzas políticas llevan a cabo un totalitarismo analfabetizador de la manera más drástica. Para someter a la sociedad, le quitan el derecho a la información y como la única fuente de sabiduría conocida son los libros, los bomberos en esta ocasión no se dedican a apagar incendios, si no a provocarlos y a perseguir a todo aquel que posea o tenga un libro en su poder, cuya lectura motivase al lector a  tener ideas propias, salirse del patrón establecido bajo el que se encuentran sometidos, revelarse, conocer un mundo mejor  que el que les ha tocado vivir o simplemente, volar.

Y esta clase de represión tan sencilla pero a la vez tan eficaz me ha venido a la cabeza pensando qué pasaría si se apagase el mundo virtual, si toda la información que bebemos de internet o de los libros electrónicos o eBooks, se apagasen una buena mañana y toda la información que creemos que poseemos actualmente quedase perdida en una especie de limbo, fuera de nuestro alcance para siempre. Además, ¿quién nos dice que tengamos acceso absolutamente a todo? ¿quién puede demostrar, que no nos ponen en bandeja de plata justo lo que “ellos” quieren que sepamos, dejando inaccesible aquello que no les interesa que sepamos? Puestos a pensar, y sin pretender darle dramatismo al asunto, yo me quedo con la parte romántica de la historia:

Al final de la película el protagonista, alrededor del cual se desarrolla la trama, se convierte en fugitivo a cambio de su libertad intelectual y huye hacia el interior del bosque donde se encuentra a otros tantos exiliados que, al igual que él, tienen la misión de salvaguardar al menos un libro,  aprendiéndolo de memoria para poder transmitirlo por el viejo método del “boca a boca” ya que nuestro conocimiento, es lo único que podría resistir hasta al fuego más candente. Así pues, el protagonista y sus compañeros del bosque olvidan su nombre y quienes son para convertirse  en libros andantes con título, autor, y todas sus páginas: El príncipe,  de Maquiavelo, Utopía de Tomás Moro, Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, etc., etc.

¿Y tú?, si tuvieras que ser un libro, ¿qué libro te gustaría ser?

 

Via| Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

Más info| www.filmaffinity.com, www.raybradbury.com.

Imagen| Fahrenheit.

En QAH| La vida virtual

 

Alicia Fernández Moreno Escrito por el ago 21 2013. Archivado bajo Reflexiones & Coaching, Uncategorized.





  • Jesus Garrido

    Es cierto que al nombrar la palabra “Fahrenheit” inevitablemente recordaremos imágenes de NY, cuando mucho antes este libro causó gran expectación por todo el mundo…recomiendo que la vean todos aquellos que lo lean, y supongo que alicia recomendará su lectura. Por otro lado, pienso que realmente nuestro mundo llega a pisar los talones de la ciencia ficción, no sólo de esta obra, sino de todas las que se hacen dentro de este género, así como las que se harán. Y es que siempre podrán aplicarse los valores morales, principios humanos e ideales políticos a la realidad que nos sumerge (que como apuntas Alicia: no es aquella que nos dejan percibir). Gran artículo ;)
    Si tuviese que elegir, me quedaría con algo macabro, para darle misterio a las noches :) Si tuviese que elegir me quedaría con Allan Poe y la única novela que escribió.

  • Ignacio Bosque

    Pues yo, que no soy un asiduo lector de libros, creo que me quedaría con algún libro de divulgación científica. Como “Cosmos” por ejemplo, de Carl Sagan. Así podría contar cosas sobre el cielo, las estrellas, el Sol o la evolución.

  • @guanche78

    Pues a mi me gustaría ser cualquiera de los libros del gran Tony Judt, o “El Tesoro de Alejandría”, de Clive Cussler, para mí una de las mejores de las muchas aventuras de Dirt Pitt

  • Alicia

    Yo sería Rayuela, de Julio Cortázar, aunque necesitase dos vidas para aprenderlo de memoria, jeje.

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