Derecho Internacional, Jurídico 


Regionalismo en América (II): OEA y Sistema Interamericano de Derechos Humanos

El término de la Segunda Guerra Mundial dejó a los EE.UU. en una posición privilegiada con respecto al resto del mundo. El inicio de la Guerra Fría marcará el comienzo de la política de bloques y la confrontación Este-Oeste. EE.UU aprovechará esta situación para iniciar un tercer período siguiendo su doctrina del panamericanismo. Tras los períodos pre-hegemónicos (S.XVIII-S.XIX) y de ajuste hegemónico (1898-1945), EE.UU. pondrá en marcha una política orientada hacia la consolidación hegemónica.

  •  Etapa de consolidación hegemónica (1945-1969). Este período tendrá como pieza clave la creación de la Organización de Estados Americanos así como la creación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (1948). La creación de la OEA responde a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, D.C., de octubre de 1889 a abril de 1890.  En este momento se comenzó a dar formar a la idea de articular una estructura de disposiciones e instituciones que llegaría a conocerse como “sistema interamericano”, el más antiguo sistema institucional internacional.

El primer punto importante que caracteriza a la OEA es que, a diferencia de la UE, se trata de una organización internacional de cooperación, y no de integración ya que sus Estados Miembro no renuncian al ejercicio de sus competencias soberanas en favor de una autoridad supranacional. Esta cooperación intergubernamental no cuenta con elementos supranacionales como la votación por mayoría cualificada, propia de la UE, sino que las decisiones de sus órganos deliberativos se toman por consenso o unanimidad.

La Carta de la OEA fue firmada en Bogotá en 1948 pero no llegó a entrar en vigor hasta 1951. El objetivo fundamental de la Organización, como dispone su Artículo 1, es lograr entre sus Estados Miembro, “un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia”. Esta Organización responde al modelo de regionalismo americano, atendiendo a su carácter ideológico, en cuanto que se crea siguiendo las bases de la Doctrina Monroe y las líneas del panamericanismo estadounidense. Por otra parte, en lo que respecta a su sentido físico, es preciso encajarla en el regionalismo americano de corte hemisférico. Por lo tanto, no es de extrañar que inicialmente, el leif-motiv de esta organización fuese defender al continente americano frente a injerencias extranjeras, entendiéndose por estas, la penetración de la ideología marxista-leninista en el continente.

La OEA tiene su sede en Washington D.C. y su arquitectura institucional cuenta con organismos como la Asamblea General, la Secretaría General, las diferentes configuraciones de Consejos de Ministros y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre otros. Es importante analizar la competencia que se le otorga a dicha Comisión de Derechos Humanos ya que esta debe velar por la protección de los derechos humanos en el continente pero no contará con los instrumentos para llevar a cabo esta tarea hasta pasadas unas décadas. Es interesante resaltar que la Carta se firma en 1948 antes que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, también en 1948, y el Convenio Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa en 1950.

Aunque la CIDH ya se dio a conocer en la Carta de Bogotá, esta no fue creada hasta 1959 y, en forma conjunta con la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), ratificada por los Estados Miembro en 1979 como finalización del proceso que se inició en 1969 en San José de Costa Rica donde se redactó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, es una institución del Sistema Interamericano de protección de los derechos humanos (SIDH).

La Corte y la Convención son los instrumentos de los que se valdrá la Comisión para ejercer sus competencias destinadas a salvaguardar la protección de los derechos humanos en el continente. Sin embargo, al tratarse la OEA de una organización de cooperación, la Corte y la Convención no son legalmente vinculantes para sus Estados Miembro hasta que estos no la ratifiquen.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene la misión de preservar el acervo común de derechos y libertades americanas. Para ello cuenta con unos mecanismos de protección y unos instrumentos de sanción. Funciona como un órgano cuasi judicial y supervisorio. Es un órgano de carácter consultivo y no ejecutivo, que ejerce la función de intermediaria entre el individuo y el Estado en la que el primero solo adquirirá su legitimación plena en el momento que el segundo haya suscrito y ratificado la Convención de Derechos Humanos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene dos competencias fundamentales. Una de carácter contencioso la cual le permite conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y aplicación de las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que le sea sometido, siempre que los Estados partes en el caso hayan reconocido  dicha competencia. Y otra de carácter consultivo mediante la cual Los Estados miembros de la OEA pueden consultar a la Corte acerca de la interpretación de la Convención Americana de Derechos Humanos o de otros tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados americanos.

Sin embargo, existe una diferencia vital que es importante resaltar entre la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esta diferencia es el hecho de que los particulares (personas, grupos o entidades que no son Estados) no tienen capacidad de presentar casos ante la Corte, pero si pueden recurrir ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Comisión puede llevar un asunto ante la Corte, siempre que el Estado cuestionado haya aceptado su competencia. Como consecuencia, la eficacia para proteger los Derechos Humanos se ve reducida enormemente.

La OEA ha sido la expresión máxima del panamericanismo estadounidense en su tercera etapa conocida como período de consolidación hegemónica, la cual ha tomado forma de una organización de cooperación de corte hemisférico. Es importante hacer hincapié en el hecho de que al tratarse de una organización de cooperación y no de integración, EE.UU. no tiene objetivo alguno más que servir sus intereses a través de foros hemisféricos donde poder organizar y coordinar posturas, y establecer prioridades siempre a favor de sus intereses. Interesante el hecho que Estados Unidos tampoco haya reconocido la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

A partir de 1969, después del inicio del período conocido como el primer final de la Guerra Fría, el cuál comenzó con la retirada de los misiles de Cuba y continuó con el período de distensión, se pondrán en marcha mecanismos de cooperación e integración que intentarán reactivar el regionalismo americano como respuesta a los crecientes desafíos de la globalización de mediados y finales del S.XX.

Vía| OEA, Corte Intermaricana de Derechos Humanos

En QAH|Regionalismo en América Latina (I): La Doctrina Monroe y el Panamericanismo

Imagen| CEPAD

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