Patrimonio 


Región de Capadocia

Los primeros hombres ocuparon cuevas buscando refugio, pero con el tiempo levantaron casas. Es lo más práctico, pero hay lugares del mundo que ofrecen un contexto idóneo para una vuelta a las cavernas, aunque sea parcialmente. La arquitectura subterránea o troglodita consiste básicamente en horadar una ladera o suelo para dar forma a espacios con distintos usos. Uno de los ejemplos más antiguos y extensos del mundo está en Capadocia. Esta histórica región ocupa unos 400 kilómetros a lo ancho y 250 de norte a sur en el interior de Anatolia. Fue parte de los hititas antes de pasar a manos persas y fundar luego su propio reino bajo varios reyes llamados Ariarates. Aliado habitual de los romanos, fue finalmente una provincia más en el siglo I a.C. No está claro en qué momento de la historia los habitantes de Capadocia se dieron cuenta de lo práctico y fácil que era excavar su región, pero es seguro que fue antes de los cristianos. Estos fueron los responsables de llevar la arquitectura troglodita a otro nivel, incluidas 200 ciudades subterráneas o las iglesias de Göreme.

Globos aerostáticos en Capadocia

Capadocia limita al sur con los montes Tauro, desde los que se despliega una llanura a unos mil metros punteada por una línea de volcanes denominada Anti-Tauro. El mítico monte Erciyes, de 3.916 metros, es el mayor de todos. Aún activos, las erupciones fueron numerosas hasta hace unos dos millones de años, quedando el terreno cubierto de toba volcánica. Es un material fácilmente erosionable, más aún en una zona de temperaturas extremas. Fue cuestión de poco tiempo que agua y aire empezaran a formar valles como los de Göreme o Zelve. Pero no son valles normales, sino con un toque irreal. La erosión ha producido auténticos caprichos naturales. El ejemplo más famoso son las chimeneas de hadas, muy numerosas en el valle homónimo. No son las únicas del mundo, pero en Capadocia son muy numerosas. Su formación es lógica: la capa de toba es cubierta por otra más dura, en este caso basalto. La distinta erosión termina por formar pináculos de toba con un sombrero de basalto que cae antes o después.

Chimeneas de hadas en Capadocia

Si la toba se erosiona así de fácilmente, trabajarla con herramientas es cosa de niños. Esto fue explotado especialmente por los cristianos. Capadocia fue una región de cristianización temprana que produjo algunas figuras relevantes en el siglo IV. Con el nacimiento de Bizancio, intentó mantenerse al margen de disputas y lo consiguió un tiempo. Los árabes complicaron las cosas: empezaron empujando a los armenios hacia esta región, que se convirtió en fronteriza hasta el dominio selyúcida. Fue en esta época, antes del siglo X, cuando más proliferaron las ciudades subterráneas. Fueron tan útiles que también protegieron a los cristianos de los mongoles y de los otomanos, dirigentes desde el siglo XV. Kaymaklı y Derinkuyu, unidas entre sí, son impresionantes. Están formadas por varios niveles que penetran decenas de metros en la toba. Obtenían su agua con pozos que llegaban a las aguas subterráneas y proporcionaban ventilación. En el interior de cada una se refugiaban miles de personas gracias a sus graneros, establos, cocinas, etc. Fueron abandonadas tan solo tras la expulsión de cristianos por la actual Turquía.

Interior de la ciudad subterránea de Kaymaklı

No solo se horadaba hacia abajo: por toda Capadocia hay laderas excavadas con formas extrañas como el castillo de Uçhisar. Si bien la mayoría son obras toscas, en el valle de Göreme la cosa cambia. Desde el siglo IV, en Capadocia hubo presencia de eremitas que decoraban sencillamente sus viviendas. En el 842, la iglesia ortodoxa autorizó el uso de imágenes y Göreme cobró forma. En un espacio relativamente pequeño se juntan varias iglesias excavadas y decoradas con fantásticos frescos. Son relevantes no solo a nivel local, sino dentro del arte bizantino posticonoclasta. La de Tokalı es la más grande: en sus cuatro espacios encontramos frescos del siglo X. Göreme fue también abandonado en el siglo XX, pero fue la excusa para restaurar muchos frescos.

Frescos en la iglesia de Tokalı, en Göreme

Capadocia es parte del triángulo de imprescindibles en Turquía junto a Estambul y Éfeso. Lo bueno es que, salvo en Göreme, no tendremos sensación de agobio por la amplitud de la región. Lo normal es pasar al menos dos días completos, pero el viaje puede estirarse a una semana o más. Podremos aprovechar para hacer senderismo por los valles de toba. Entre los itinerarios destacan el valle Güvercinlik entre Göreme y Çavuşin, muy frecuentado, o el Valle de las Rosas. Mucha gente llega por tierra en circuito, pero hay aeropuerto en Kayseri y Nevşehir. Para movernos, la mejor opción es en coche por las limitaciones del transporte y la distancia entre puntos. Una actividad casi obligatoria, aunque cara, es el globo aerostático a primera hora, que da una perspectiva inolvidable del paisaje. Es muy típico también dormir en hoteles-cueva, los hay a decenas.

En colaboración con el blog Viaje al Patrimonio

Vía|UNESCO Wikipedia Wikitravel

Imagen|Wolfgang Moroder Mr Hicks46 Dan Dan MusikAnimal

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