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Refugiados como moneda de cambio

Abril es mes a señalar para los defensores de los Derechos Humanos. Si hace unos meses nos cuestionábamos las bases de Europa por su capacidad de respuesta ante la llegada masiva de refugiados (si quieres ver el planteamiento de la situación, pincha aquí)  a día de hoy se podría afirmar que las bases están rotas.

El acuerdo alcanzado entre la UE y Ankara el pasado 18 de marzo permite expulsar hacia Turquía a toda persona que llegue de forma irregular a territorio comunitario. El mecanismo que la UE puede aplicar es uno de los elementos del acuerdo con Turquía, el conocido como «uno por uno», según el cual el bloque comunitario admitirá legalmente a un sirio (hasta 75.000) por cada sirio deportado a Turquía desde Grecia en un intento por desalentar las vías irregulares de llegada a territorio comunitario.

La Comisión Europea (CE) no ha precisado qué Estados miembros están dispuestos a acoger a esos sirios llegados desde Turquía y de nuevo surge el problema de qué país acoge y a cuántos.

El acuerdo firmado entre Turquía y la UE tiene infinidad de connotaciones, he aquí algunas de ellas:

¿welcome?

Refugiados como moneda de cambio

¿Qué se vulnera con el acuerdo?

La UE ha acordado pagar a Turquía para que acoja a los refugiados que llegan a Grecia. En otras palabras, se articula la “devolución masiva” de los refugiados desde la UE a Turquía, país tercero.

Así pues, la expulsión directa de extranjeros hacia Turquía y la imposibilidad de petición de asilo, viola tanto la legislación europea como la legislación humanitaria internacional; la triste lista es la que sigue:

-Artículo 4 del Protocolo número 4 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe expresamente las expulsiones colectivas de extranjeros.

-Artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que establece expresamente el derecho de asilo, en caso de persecución, y a disfrutar de él en otros países.

-Artículo 18 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, que garantiza el derecho de asilo dentro del respeto de las normas de la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo de 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

¿Por qué Turquía?

El deseo de adhesión de Turquía a la Unión Europea es antiguo, desde que el 14 de noviembre de 1987 se formalizara la solicitud de Turquía de adherirse a la entonces Comunidad Europea, hasta el día de hoy, en el que siguen las negociaciones -hasta ahora infructuosas-. Existen tanto argumentos a favor como en contra de la entrada a la UE (si quieres entenderlo mejor, pincha aquí).

La clave son las compensaciones que pide Turquía por quedarse con todos los migrantes y refugiados que le reenvíe la UE:

  • En primer lugar, exigir más dinero para atender a los refugiados (hoy se cifran en 3.000 los millones que la UE promete a Ankara para que atienda a sus más de 2,5 millones de refugiados sirios durante dos años).
  • En segundo lugar, abrir nuevos capítulos del proceso de adhesión a la UE.
  • En tercer lugar, acelerar aún más la desaparición de visados para los ciudadanos turcos que viajen a Europa, con el objetivo de aplicarla ya en junio.

Ankara, aún tiene que hacer las modificaciones legislativas necesarias para asegurar que no se producen las llamadas «devoluciones en caliente», prohibidas por el Derecho europeo e internacional.

Ante este panorama, parece que Europa está decidida a enviar el mensaje que ya ha lanzado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk: “No vengáis a Europa”.

Vía|elmundo.es
Más información|Turquía, el verdugo de la UE por Mireia Ferré
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Imagen| pixabay

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