Jurídico 


Reforma constitucional: ¿Cómo, cuándo y por qué?

Monarquía en la Jefatura de Estado, elegida por todos los españolesAnte el aluvión de quejas generalizadas que, de manera bastante divertida, tienen que ver con nuestro Ordenamiento Jurídico, y más concretamente con su norma suprema, la respuesta no puede ser otra tan simple y tan complicada que la propia norma. El Derecho es así, tan básico y tan truculento. La última vez que algún hijo de esta nuestra patria, me inquirió acerca de lo antidemocrático de la figura del monarca en España, me surgió la necesidad de escribir unas líneas sobre ello, con la idea tan recurrente de que cada vez que alguien me suelte la berborrea habitual, poder remitirle a este artículo que hoy ustedes consumen. Práctica que se vio reforzada cuando otro fiel devoto de la más pura democracia, me espetó algo acerca de Estado y opresión, cuando hablábamos del proceso secesionista catalán. Oye, tenía que hacerlo. Hablemos de la reforma constitucional.

Hay más de uno que aún no se enteró de que la Constitución Española del 78 la votó el 87’78% de los españoles, el 87%. Casi nada. Y ese texto acogía postulados como que el sistema del Estado iba a ser una Monarquia parlamentaria o que si los catalanes querían despedirse para siempre de sus vecinos opresores, antes tenían que pedir permiso. El 87% de los españoles firmó con orgullo y bastante ilusión, dicho sea de paso, estos postulados y un puñado más. Quizá leer antes de firmar no era tan mala idea. Intentando buscar una solución para los desencantados del 78, expongo una simple introducción de la reforma de la Constitución, regulada en la propia norma, tal es el poder de ésta.

Esta reforma está recogida en el Título X “De la reforma constitucional”, artículos 166-169 de la Constitución Española y cuenta con dos modalidades: la del 167 y otra más agravada en el 168. Ambos son procedimientos rígidos lo que indica una obstaculización severa a la hora de modificar cualquier título de la Constitución, pero por otra parte aporta una importante seguridad jurídica a la misma. El 167 abarca las materias reformables más generales y exige mayoría de 3/5 por cada Cámara, con la posibilidad, si no hay acuerdo, de la creación de una Comisión de composición paritaria de diputados y senadores, que redactará un texto que habrá de ser votado por el Congreso y el Senado. Si obtiene mayoría absoluta del Senado y de 2/3 del Congreso, se aprobará la reforma. Un referéndum ratificador será realizado a petición de 1/10 de los miembros de cualquier cámara.

El artículo 168 habla de la revisión total de la Constitución o de una parcial que afecte al Título Preliminar, al Capítulo II, Sección 1ª, del Título I , o al Título II, donde se requerirá una mayoría de 2/3 de cada cámara y la posterior disolución de las Cortes. Las nuevas Cámaras deberán ratificar la decisión y revisar de nuevo el texto para volver a votarlo, de nuevo requerida una mayoría de 2/3 de cada cámara. La ratificación final vendrá avalada por un referéndum. Como vemos el proceso de este artículo 168 es bastante más enrevesado que el del artículo 167, lo cierto es que la importancia de las materias a las que alude merecen esta rigurosidad en el procedimiento.

Hablemos de la iniciativa, porque el ciudadano indignado que me lea, querrá saber cómo se pone en marcha todo este entramado. Lo primero es saber cuándo no se puede lanzar esta iniciativa, nos lo aclara el artículo 169, indicando que no se podrá iniciar el procedimiento de reforma en tiempo de guerra o en las situaciones dispuestas en el artículo 116 (estado de sitio, estado de excepción y estado de alarma). El precepto que nos habla de la inciativa es el artículo 87 de la Constitución, en concreto los apartados 1º y 2º. Este artículo nos indica los sujetos que pueden llevar a cabo esta iniciativa: el Gobierno y cada una de las Cámaras de las Cortes, así como, más limitadamente, las Asambleas de las Comunidades Autónomas.

Con todo, la Constitución, para variar, es bastante clara en cuanto a su reforma. Cualquier duda que le pueda salir a cada español debido al enojo político, debe saber que es bastante probable que la ley tenga la solución. También debe saber que lo que la Ley diga, va a misa. Que ésta es la manifestación mas clarividente del poder democrático. Así de básico, así de truculento.

 

Vía | Constitución Española

Imagen | Elpulso.es

 

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