Coaching y Desarrollo Personal 


Reflexiones sobre la suerte y otros asuntos

 

Hace poco me encontré con un amigo que hacía tiempo que no veía. Como suele ser habitual, demasiado diría yo, empezó a comentarme lo mal que estaba su sector con la crisis y demás. En un momento determinado me hizo un comentario sobre un amigo común que trabajaba en su misma empresa. Había sido despedido y en poco tiempo estaba trabajando en otra gran compañía, “joder, que suerte ha tenido, yo quiero que me despidan y encontrar trabajo así de rápido”.

La suerte, ¿se tiene o se trabaja?

La suerte, ¿se tiene o se trabaja?

Conozco muy bien al supuesto “suertudo” y lo que hay detrás de su éxito a la hora de conseguir trabajo en un plazo de tiempo tan corto, por lo que esta frase me hizo reflexionar sobre el concepto de “suerte”.
Buceando por internet me encontré con una frase célebre atribuida a Napoleón, “Dadme Generales con Suerte”.

“Cuentan que una vez tenía que escoger a un general. Pidió que les presentaran a todos los candidatos. Todos los coroneles eran grandes militares, con buenas dotes de liderazgo, con conocimientos tácticos de la guerra, con méritos conseguidos…Eran todos merecedores del ascenso.

¿Quiénes de vosotros es el que tiene más suerte?– preguntó a todos los candidatos.

 ¡Aquel! – contestaron al unísono todos. Señalando a uno de los candidatos.

 ¡Pues tú serás el elegido para el cargo de general!”

Este sorprendente sistema de elección es más astuto del que uno puede pensar. Cuando se dice que alguien tiene suerte, nunca se suele evaluar si esa persona ha estado trabajando duro para lograr los resultados, si se ha preparado a fondo y ha promovido situaciones concretas para demostrar su valía.

Napoleón sabía que promocionando al que según los demás tenía más suerte, estaba ascendiendo al más capacitado para liderar sus tropas. La suerte se convierte en el reconocimiento de terceros de que estás en el buen camino, de que has hecho bien las cosas.

En el caso de mi amigo con suerte, el éxito residía en haber promovido oportunidades de negocio para su actual empresa cuando todavía no existía ningún compromiso contractual o verbal con ella, cuando solo existía una relación personal. ¡¡¡ Es genial!!! Había actuado con una mentalidad emprendedora aportando valor a una compañía, ¡pero desde fuera!

Y a esto, ¿cómo le llamamos? -le dije un día tomando un café. No se puede catalogar como intra-emprendimiento porque en ese momento no tenías ninguna relación con la empresa (ni sabías a ciencia cierta si la ibas a tener algún día). Pues tendrá que ser algo así como exo-emprendimiento.

Poco a poco me he ido dando cuenta de que este fenómeno se está convirtiendo en algo más normal de lo habitual. La mejor manera de conseguir trabajo en el futuro es convertirte en un exo-emprendedor. Ponerte en valor aportando valor a la empresa en la que te gustaría trabajar. Con hechos, no con palabras escritas en un currículo.

Al final va a ser verdad que todos nos vamos a convertir en emprendedores de un modo u otro.

¡Mucha Suerte!

“Si observas el mundo con perspectiva te darás cuenta de que la vida tiene que ver más con la causalidad que con la casualidad”

Más información| Significado de Suerte. WikipediaLa buena suerte

En QAH| ¿Cómo aprender a emprender?Por una educación (y cultura) emprendedora

Imagen| Buena Suerte

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