Coaching Profesional 


Recuerdos

Hace tiempo me fui a estudiar al extranjero. Duró seis meses. Medio año. Pero fue una experiencia. Fue un tiempo para mí, y creo que también para todos ellos. Creo que dejé un poco de mí en cada uno de ellos, y que ellos también me dejaron un poco de su huella. Y quizá me equivoque, quizá dentro de unos meses no recuerden mi nombre, mi acento cambiante, mi sonrisa contagiosa y mis uñas mal pintadas. Quizá este tiempo no haya significado nada para ellos. Pero no quiero pensar así.

Yo, al menos, sí me acordaré de ellos. De todos y cada uno de ellos. De las tardes en una habitación, hablando de todo y de nada. De las charlas bañadas de sol junto al río, los paseos hasta llegar al parque, el olor a crêpes recién hechas por la calle, los largos en la piscina, las cervezas hasta la madrugada que siempre acababan en pelea, las conversaciones profundas, las triviales. De los planes de cena un poco desastrosos a veces, las hamburguesas de vuelta a casa, los domingos de melancolía, las canciones a voz en grito. Cada uno aportó algo.

Y ahora, al recordarlos, no tengo más remedio que sonreír. Y no me cabe la menor duda de que ellos sonríen también.

 

Imagen| Lyon

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