Reflexiones 


Recuerdos

Que vivimos en una época en la que una imagen vale más que todas las palabras, no es nada nuevo. Sin embargo, parece que en los últimos tiempos estamos llegando a un punto en el que las imágenes lo son todo. Y lo que no es una imagen, no existe, no sirve. Las imágenes valen más incluso, que los recuerdos. Las imágenes se han convertido en nuestros recuerdos.

Recuerdos

Fotografiamos todo cuanto nos rodea y sentimos verdadero pánico al pensar que podemos extraviar nuestro móvil y con él, todas las fotografías que nos recuerdan el viaje de verano, la fiesta de cumpleaños, aquel precioso atardecer… Vemos la vida a través de pantallas, obsesionados por hacer inmortales esos momentos que creemos que merecen la pena. ¿A cuántas de las miles de fotografías que acumulamos, volvemos al cabo del tiempo para tratar de recordar ese momento? Y al hacerlo, ¿qué es exactamente lo que recordamos?

La psicóloga de la Universidad de Fairfield Linda Henkel, realizó un estudio en el que varios estudiantes acudían a un museo, algunos de ellos se limitaban a observar los cuadros mientras que los otros, debían fotografiarlos. El resultado mostraba cómo los estudiantes que no habían hecho fotografías recordaban más detalles y mejor, los cuadros observados. Si tenemos esto en cuenta, parece que las fotografías nos ayudan a olvidarnos más fácilmente de todo cuanto nos rodea, entrando en una absoluta contradicción sobre por qué nos empeñamos en inmortalizarlo todo.

Las fotografías se han convertido además, en una poderosa herramienta de comunicación. Las hacemos y las compartimos con la misma facilidad, convirtiéndolas en un mensaje en sí mismas.

Quizás nos hemos acostumbrado demasiado a que las nuevas tecnologías nos hagan la vida más fácil. Tanto es así, que hemos llegado a un punto en el que hemos decidido dejar de hacer aquello que una cámara, por ejemplo, puede hacer por nosotros. Por qué esforzarnos en guardar en nuestra memoria un momento determinado, si con un simple click, una máquina puede hacerlo por nosotros. Sin embargo, no nos hemos parado a pensar en aquello que nos dejamos por el camino. Puede que la memoria no sea tan certera en cuanto a detalles y sin embargo, a través de ella guardamos otros matices, sentimientos y sensaciones que nos acompañan en un momento determinado y que convierten esos recuerdos, en parte real de nuestra vida.

Es importante no dejar de vivir, de experimentar cada momento de nuestra vida en primera persona y de forma directa, sin que una pantalla intermedie. Que nuestra memoria grabe a fuego aquello que sentimos en ese momento, porque son esos recuerdos y esas sensaciones, las que nos ayudan a crecer, a aprender y a seguir caminando.

Imagen| Recuerdos

El País| La tiranía de la imagen

Linda Henkel| Point and Shoot Memories

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