Salud y Deporte 


RCP: ¿Cómo salvar una vida?

Con el imparable avance de la ciencia y la tecnología, nuestras mentes se encuentran cada vez más colapsadas por la gran cantidad de datos que debemos procesar y resulta igualmente más complicado digerir e internalizar los nuevos conocimientos a los que nos enfrentamos en cada minuto de nuestras vidas. Sin embargo y a pesar de que todo conocimiento y culturalización sean tan favorables como necesarios para alejarnos de la ignorancia, por encima de todos ellos destacan por su capital importancia aquellas disciplinas que nos permiten prologar nuestra propia existencia o frenar, aun momentáneamente, la llegada de la muerte.

Tras décadas de estudios y evolución de la Medicina Intensivista o Intensiva –especialidad clínica centrada en el manejo y soporte de los pacientes que necesitan monitorización o bien supervisión debido a diversos tipos de inestabilidades cardiológicas, respiratorias, metabólicas u orgánicas, en general–, los diferentes protocolos de actuación y maniobras funcionales se han universalizado considerablemente siendo en la actualidad prácticamente análogos en la mayor parte de los países occidentales. A pesar de ello, suelen sufrir cambios frecuentes en relativo poco tiempo debido a la constante publicación de investigaciones randomizadas, lo que obliga a los profesionales del sector a actualizarse periódicamente.

Los últimos estudios sobre supervivencia en pacientes chocados –en shock–, muestran sin ningún género de duda y sorprendentemente que una correcta y rápida actuación en situaciones de emergencia podrían prolongar los estados vitales inestables sin que lleguen a ser críticos y por lo tanto, mantener con constantes al herido salvándole la vida. Desgraciadamente estos conocimientos, si bien no son tan complejos como se podría pensar, rara vez son de dominio público por falta de concienciación y educación al ciudadano medio.

Por esta razón y dada su vital importancia es del todo necesario estar bien familiarizados con los protocolos de actuación y con sus maniobras ya que su aplicación va desde los ahogamientos en el mar o en la piscina –típicos en verano–, los accidentes de tráfico, los infartos –también en hemorragias o atragantamientos– o cualquier otro tipo de situaciones de riesgo a las que nos podemos enfrentar diariamente.

La institución experta y más avanzada en la materia, la American Heart Association –en adelante AHA–, lleva décadas universalizando y aleccionando respecto a doctrina que permite combatir las situaciones de riesgo: la Reanimación Cardiopulmonar o RCP –que se encuentra dentro del Soporte Vital Básico o SVB–.

La cadena de supervivencia debe seguirse en el orden indicado:

Cadena de supervivencia

Cadena de supervivencia

  1. Reconocimiento inmediato del paro cardíaco y activación del sistema de respuesta llamando a Emergencias 112.
  2. Reanimación cardiopulmonar inmediata con énfasis en las compresiones torácicas.
  3. Búsqueda rápida de un desfibrilador externo automático o DESA.
  4. Soporte vital avanzado efectivo –inicio a la llegada de la ambulancia o profesionales–.
  5. Cuidados integrados posparo cardíaco –en las UCI–.

Aplicado a la correcta actuación de un no profesional con conocimientos en RCP –buen samaritano– los pasos a seguir son:

Reanimación cardiopulmonar

Reanimación cardiopulmonar

  1. Reconozca una situación de emergencia. La situación debe ser segura para usted y para la víctima, no ponga su vida en juego.
  2. Evalúe si la víctima responde hablándole alto y claro: ¿está usted bien, me oye?, también golpeándole el hombro para que reaccione.
  3. Compruebe si la respiración es normal, es agónica –jadea o boquea– o bien está en parada respiratoria. Para ello aproxímese para ver si el tórax se moviliza note si exhala aire por la boca.
  4. Grite pidiendo ayuda, si está solo active el sistema de respuesta llamando a Emergencias y si está acompañado mande a alguien a por un DESA.
  5. Compruebe el pulso de la víctima, para ello localice la tráquea en la parte anterior de la garganta y desplace dos dedos hacia un lateral del cuello para hallar la carótida, o busque pulso radial periférico en la muñeca.
  6. Si en 10 segundos no detecta pulso o es incapaz de encontrarlo, suponga que no tiene pulso.
  7. Realice 5 ciclos o vueltas de compresiones-ventilaciones en una relación 30:2 –30 compresiones + 2 ventilaciones, al terminar inicie el siguiente ciclo–. Velocidad de compresión a 100 por minuto, dejando que el tórax se expanda completamente.
  8. Para ello sitúe una mano sobre la otra a nivel de la línea media del esternón, en el centro del pecho –entre ambos pezones aproximadamente– y comprima con firmeza.
  9. Para ventilar primero abra la vía aérea: coloque la mano sobre la frente de la víctima y empuje con la palma para inclinar la cabeza hacia atrás, coloque los dedos de la otra mano en la parte dura de la mandíbula y tire de ella hacia arriba para conseguir el desbloqueo aéreo.
  10. Antes de ventilar a la víctima asegúrese de que no existe riesgo de contaminación vía oral –transmisión de enfermedades–.
  11. Coloque su boca sobre la de la víctima e intente que ambas estén bien selladas para evitar el escape de aire. No sople con fuerza, con un leve ascenso del tórax es suficiente.
  12. Si es incapaz de continuar con los ciclos a la velocidad óptima o se cansa, pida a otra persona con conocimientos que continúe.
  13. Cuando alguien traiga el DESA, enciéndalo para que le guíe en los siguientes pasos.
  14. Coloque los parches sobre el tórax desnudo de la víctima, si está húmedo séquelo, si porta parches de fármacos quítelos. Un parche se coloca en la parte superior derecha del tórax por encima del pezón derecho, el otro junto al pezón izquierdo a una mano de distancia de la axila.
  15. Ordene a todos los presentes que se aparten antes de que el DESA analice el ritmo cardíaco.
  16. Si el DESA recomienda una descarga, vuelva a ordenar a todo el mundo que se aparte y pulse el botón de descarga.
  17. Después de la descarga o si el DESA no recomienda darla, reinicie sin perder tiempo las compresiones otros 5 ciclos –unos 2 minutos aproximadamente–.
  18. Cuando termine los ciclos, vuelva a analizar el ritmo con el DESA.
  19. Continúe a turnos con las compresiones hasta que lleguen los profesionales sanitarios de urgencias, nunca cese la RCP.

La última Guía de la AHA aconseja comenzar siempre por las compresiones, seguir por la apertura de la vía aérea y continuar por la ventilación: C-A-B (Compressions, Airway, Breathing).

Compressions-Airway-Breathing

Compressions-Airway-Breathing

Es especialmente importante seguir la secuencia para una óptima respuesta que permita la prolongación de la perfusión y respiración de la víctima hasta que lleguen los servicios sanitarios para estabilizarlo definitivamente.

La RCP de alta calidad permite mayores posibilidades de evitar desenlace fatal y por ello se aconseja particular hincapié en lo siguiente:

  • Reconocer una situación potencialmente letal con parada cardíaca.
  • Iniciar compresiones antes de 10 segundos desde la identificación del paro cardíaco.
  • Comprimir fuerte y rápido a una frecuencia aproximada de 100 por minuto y con una profundidad de al menos 5 cm en adultos.
  • Permitir una expansión completa de la caja torácica.
  • Minimizar las interrupciones entre las compresiones, especialmente si se cambia de reanimador.
  • Realizar ventilaciones eficaces haciendo que el tórax se eleve.
  • Evitar una ventilación excesiva que pueda provocar una distensión gástrica por una sobrecarga de flujo de aire.

No hay nada más preciado que la vida de una persona y todos podemos convertirnos, siguiendo estos sencillos pasos y con muy poco esfuerzo, en unos expertos en RCP y con ello salvar una vida.

¿Por qué no hacerlo?

 

Vía|American Heart Association Guidelines CPR ECC 2010, BLS for Heathcare Providers Student Manual 2010, Dallas, Texas, USA.

Imágenes|CadenaRCP, CAB

Más información|AHA

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